SANTIAGO,. (Noticia.do).-Doce colaboradores de Bellón completaron una vivienda desde cero en un solo fin de semana, como parte de una jornada de voluntariado empresarial en Santiago junto a la organización TECHO, en la comunidad Nuevo Amanecer de Hato del Yaque.

La familia de Doña Rosa fue la beneficiada directa de la iniciativa, que convirtió materiales y horas de trabajo voluntario en un espacio habitable, seguro y digno. La acción se enmarca en el programa de voluntariado corporativo de TECHO República Dominicana, que permite a empresas sumarse a la construcción de viviendas de emergencia en asentamientos populares.

¿Qué es el voluntariado de vivienda de TECHO en República Dominicana? TECHO República Dominicana ejecuta jornadas de construcción de viviendas de emergencia en asentamientos populares con voluntarios corporativos y ciudadanos. Cada vivienda se levanta en un fin de semana con equipos mixtos de empresa y comunidad. La organización opera en Santiago y otras provincias del país. Más información en rd.techo.org.

Bajo el lema "Construyendo viviendas, transformando vidas", el equipo de Bellón trabajó junto al personal de TECHO en todas las fases de la construcción. La jornada combinó destreza técnica con compromiso social, en un modelo que organizaciones como el Banco Popular y Hábitat para la Humanidad también han replicado en otras provincias del país.

"En Bellón creemos firmemente en el poder de la acción colectiva para transformar realidades", dijo Carlos Iglesias, director de la empresa. "Esta jornada junto a TECHO es una muestra de lo que podemos lograr cuando ponemos nuestro tiempo y esfuerzo al servicio de quienes más lo necesitan. Más que construir una vivienda, estamos aportando a la construcción de oportunidades y bienestar para las familias y sus comunidades".

La comunidad Nuevo Amanecer, ubicada en Hato del Yaque al suroeste de Santiago de los Caballeros, forma parte de los sectores de atención prioritaria donde TECHO concentra su programa de vivienda en la región norte del país.

La jornada no se limitó a levantar paredes. Los participantes describieron la experiencia como un ejercicio de empatía y colaboración que transformó también a quienes pusieron el trabajo. Ese doble impacto —sobre la comunidad y sobre los voluntarios— es precisamente el argumento que impulsa a más empresas dominicanas a incorporar este tipo de iniciativas en sus planes de responsabilidad social.

Para Bellón, la acción reafirma un propósito declarado: contribuir al desarrollo sostenible más allá de su operación comercial, con presencia directa en las comunidades donde tiene actividad.