Por: Ramón Antonio Veras.
1.- La permanente y gran cantidad de lluvias caídas en el país en los últimos días ha permitido que se le quite el velo que cubre parte de la podredumbre del sistema social.
2.- Miles de dominicanos que habitan en tugurios, a orillas de ríos y cañadas, salieron en estado de desesperación empujados por las aguas.
3.- La falta de las cosas más indispensables para la mayoría del pueblo dominicano se va a mantener mientras esté vigente el orden social que ahora padecemos.
4.- La minoría nacional se siente de maravilla, asombrosamente bien, a gusto, por la forma como vive en lo material y espiritual. Para ella, mejor de como está, se daña.
5.- A los poderosos lo que les conviene es que todo siga igual, en lo mismo, sin nada de modificación, homogénea, muy semejante.
6.- Para que los pobres de aquí cambien su condición de indignidad, debe ser eliminada la base económica de desigualdad que sustenta la sociedad dominicana.
7.- Las clases sociales que en nuestro país se benefician de las injusticias se mantienen en el poder del Estado y no dan demostración de debilidad política y social.
8.- Lo peor es que no están a la vista fuerzas motrices con posibilidad de quitarle el poder a los poderosos que hoy lo detentan a todo dar y sin perturbación de ninguna clase.
9.- Los partidos y candidatos que con posibilidades de éxito participan en los procesos electorales mantienen cautivo al electorado nacional.
10.- Las votaciones sirven para legitimar el Estado, el gobierno y sus instituciones. El pueblo no cuenta con ningún provecho fruto de las urnas.
11.- Desde el punto de vista político y social, la mayoría del pueblo dominicano está en una encrucijada, en una situación complicada para salir del hoyo donde lo han metido sus adversarios de siempre.
12.- El razonamiento que hemos hecho en este escrito con relación a la complicada coyuntura en la que se encuentra el pueblo fuera del poder del Estado no quiere decir que siempre va a ser así.
13.- Nuestro deseo es hacer uso de la razón para escribir diciendo que la llegada de los marginados de la sociedad dominicana al poder del Estado está al doblar la esquina.
14.- Pero resulta que una cosa son los hermosos deseos y otra, muy distinta, la que nos muestra la realidad.
15.- Ojalá que en nuestro país, más temprano que tarde, se produzca un vuelco político, económico y social, que haga posible la transformación y con ella un cambio para el bienestar de las mayorías.
16.- Es una tarea a cumplir analizar de una manera desapasionada si en el seno de la sociedad dominicana están presentes, hoy, los sectores políticos y sociales con condiciones de quitarle el poder a los que en la actualidad lo disfrutan.
Santiago de los Caballeros,
22 de abril de 2026.
