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Todos filmaban asesinato y nadie llamó al 911

Miguel Cruz Tejada

Lo que hizo alguien después que la víctima, agonizaba y exhalaba sus últimos suspiros en el piso con el perturbado asesino llorando sobre su cadáver.

No pocos, han criticado la indolencia y el morbo de los espectadores que estacionados fuera del negocio, contemplan desde afuera, la bizarra escena de crimen y sangre que ha conmovido a toda la ciudad.

La pareja es nativa del distrito de La Milagrosa en Moca (provincia Espaillat) en el norte central de la República Dominicana, y ella se había separado en enero de este año del hombre, que según amigas, la perseguía y la amenazaba de muerte.

Una de esas escenas, es de Rivas, abrazado al cadáver de su víctima, llorando susurrándole palabras de “amor” a la muerta, y que ha estremecido a muchos.

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La indiferencia de los testigos, ha vuelto a traer el tema de la necesidad de una ley que prohíba a los espectadores grabar imágenes de crímenes, sin que hagan el esfuerzo de salvar vidas primero, llamando a la policía y emergencias.

La indolencia, fue confirmada por la dueña del salón, quien dijo que el gentío escuchaba bien claros los gritos de ella y otras mujeres en el interior del negocio, pero nadie acudió en su ayuda ni llamaron al 911 y en cambio, todos grabaron lo que ocurría adentro.

El video, en el que se captó la caótica escena luego de que Rivas, matara a Rodríguez se convirtió en viral en pocas horas.

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Entre los nuevos detalles surgidos sobre el crimen, la dueña del salón, Lourdes Salazar, reveló ayer jueves, que cuando ella vio a Rivas, aparentemente borracho, en la puerta del establecimiento, intentó detenerlo bloqueándole la puerta, pero él la tumbó al piso y se dirigió cuchillo en mano, directamente hacia Rodríguez.

Otras dos mujeres, compañeras de trabajo de Rodríguez, intentaron también evitar el asesinato, pero solo lograron rasgarle la camisa por la espalda al asesino.

La propietaria relata que esa misma mañana, Rivas había intentado estrangular a su esposa, quien llegó al trabajo con los moretones en su cuello.

Salazar dijo que el día anterior, Rivas también entró a la casa de la víctima después de romper los vidrios de una ventana.

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Rivas, estuvo cinco años en la cárcel por otro caso de violencia doméstica y estaba en libertad bajo palabra, desde hacía dos meses, señaló la dueña del salón.

Dijo que aconsejó a la víctima denunciar a Rivas en la policía, pero ella prefirió esperar para tratar de arreglar la situación con el matador, temiendo que él volviera a ser arrestado.

Salazar relató que ella le ofreció a Rodríguez, acompañarla al cuartel para que hiciera la denuncia, pero se negó.

La policía dijo que Rivas, asesinó a su esposa con más de 20 cuchilladas y luego se cortó los brazos, en un aparente intento de suicidio.

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