SANTIAGO, (Noticia.do).– República Dominicana consolidó en PISA 2025 parte de la mejoría educativa observada durante la última década, pero mantiene una brecha crítica en los aprendizajes: solo el 9% de los estudiantes de 15 años alcanzó al menos el nivel 2 de competencia en matemáticas, considerado por la OCDE como el nivel básico a partir del cual un alumno puede desenvolverse ante situaciones matemáticas sencillas.

El resultado supone que alrededor de 91 de cada 100 estudiantes evaluados quedaron por debajo de ese umbral, una situación que, a juicio del experto en educación y miembro del Consejo Unicaribe Darwin Caraballo, obliga a reconocer los avances del país sin caer en la autocomplacencia. Caraballo sostuvo en Despierta en CDN que República Dominicana marcha en una dirección positiva, pero necesita acelerar significativamente la velocidad de mejora.

La evaluación PISA 2025 fue aplicada en República Dominicana a 7,080 estudiantes de 15 años de 257 centros educativos, representativos de unos 127,900 jóvenes de esa edad. En total participaron más de 760,000 estudiantes de 91 países y economías.

Datos clave de PISA 2025 en República Dominicana

ÁreaPuntaje RD 2025Alcanza nivel mínimo
Matemáticas3399%
Lectura34623%
Ciencias36126%

En matemáticas, el promedio de los países de la OCDE muestra que alrededor del 65% alcanza el nivel 2 o superior, frente al 9% dominicano. En lectura, República Dominicana alcanza un 23%, mientras que en ciencias llega al 26%.

¿República Dominicana mejoró realmente en PISA?

La respuesta requiere una precisión.

La OCDE señala que los resultados dominicanos de 2025 fueron estadísticamente similares a los obtenidos en 2022 en matemáticas, lectura y ciencias. Sin embargo, matemáticas y ciencias permanecen por encima de los resultados registrados en 2015 y 2018.

El Ministerio de Educación destacó especialmente el comportamiento de ciencias: el país pasó de 336 puntos en 2018 a 361 en 2025, un incremento de 25 puntos. Matemáticas subió de 334 a 339 puntos y lectura de 342 a 346 durante ese mismo período.

Es decir, hay una mejoría cuando se observa la trayectoria de varios años, pero no hubo un avance estadísticamente significativo entre PISA 2022 y PISA 2025.

Caraballo considera importante esa distinción.

El experto explicó que PISA no mide únicamente lo aprendido durante el año de la prueba, sino la acumulación de conocimientos y competencias de jóvenes de entre 15 y 16 años que llevan años transitando por el sistema educativo.

Por eso entiende que la evolución positiva observada desde mediciones anteriores demuestra que las mejoras no fueron producto de una simple variación estadística.

Sin embargo, advirtió que los niveles absolutos continúan siendo demasiado bajos.

“Solo nueve de cada 100 estudiantes públicos y privados logran superar el nivel mínimo satisfactorio en el área de la matemática”, planteó Caraballo durante la entrevista.

La formulación oficial de la OCDE es que 9% alcanzó al menos el nivel 2 de competencia matemática.

¿Qué significa estar por debajo del nivel 2?

El dato va más allá de obtener una baja calificación en un examen.

Según la OCDE, un estudiante que alcanza el nivel 2 puede, como mínimo, reconocer cómo representar matemáticamente una situación sencilla sin recibir instrucciones directas.

Entre los ejemplos utilizados por PISA figuran comparar la distancia total de dos rutas o realizar una conversión de precios entre monedas.

Que nueve de cada diez alumnos dominicanos permanezcan por debajo de ese nivel constituye, por tanto, un desafío relacionado con la capacidad para usar las matemáticas en problemas de la vida cotidiana, no simplemente con memorizar fórmulas.

Caraballo advirtió que esa deficiencia puede terminar afectando la incorporación futura de los jóvenes a actividades productivas y, en consecuencia, el desarrollo económico del país.

El problema tampoco se limita a las escuelas pobres

Otro aspecto planteado por Caraballo es que los bajos niveles educativos no pueden atribuirse exclusivamente a los estudiantes de menores ingresos ni únicamente al sistema público.

Según explicó, incluso entre sectores socioeconómicos más favorecidos el rendimiento dominicano continúa por debajo del observado en buena parte de América Latina.

Por esa razón plantea que los resultados deben asumirse como un problema de la sociedad dominicana en su conjunto, en el que intervienen el Estado, las escuelas, los docentes, las familias, los sindicatos y las comunidades.

Una señal preocupante: disminuye el acompañamiento familiar

Entre los elementos que Caraballo considera especialmente relevantes aparece el debilitamiento del vínculo entre las familias y la escuela.

PISA 2025 muestra que solo 49% de los estudiantes dominicanos dijo que sus padres o tutores les preguntaban al menos una vez por semana qué habían hecho en la escuela.

En 2022 lo hacía el 65%.

Más pronunciada fue la caída en las conversaciones sobre problemas escolares: pasaron de 56% en 2022 a 37% en 2025.

Caraballo identificó esta disminución como una de las principales señales de alerta de la nueva evaluación.

A su juicio, aunque los docentes tienen una incidencia importante en los resultados, el aprendizaje difícilmente puede recaer exclusivamente sobre ellos cuando disminuye el seguimiento en los hogares.

La mitad de los estudiantes faltó al menos un día

PISA también arroja otro indicador que puede incidir directamente sobre los aprendizajes.

Aproximadamente 50% de los estudiantes dominicanos reportó haber faltado por lo menos un día a la escuela durante las dos semanas anteriores a la evaluación, más del doble del promedio de la OCDE, situado en 22%.

Además, 45% dijo haber faltado al menos a una clase.

Para Caraballo, la continuidad resulta indispensable.

“Si no hay continuidad educativa, si no hay un proceso acumulativo de aprendizaje, si no hay un compromiso de la familia”, explicó, resulta mucho más difícil que el docente por sí solo pueda determinar el éxito educativo.

Tecnología: parte del problema y también de la solución

La transformación tecnológica constituye otro de los grandes desafíos señalados durante el análisis.

Caraballo sostuvo que los sistemas educativos tradicionales fueron concebidos para una sociedad distinta y que actualmente los jóvenes están sometidos a un flujo constante de información, dispositivos, redes sociales y contenidos breves.

A su entender, fenómenos como el desplazamiento continuo de contenidos en las pantallas pueden dificultar la concentración prolongada que requieren pruebas como PISA y muchas actividades de aprendizaje.

La propia OCDE advierte que la tecnología debe incorporarse con objetivos pedagógicos concretos.

El organismo señala que la inteligencia artificial puede fortalecer el aprendizaje, pero no debe utilizarse como sustituto de la atención, el esfuerzo y la comprensión.

En República Dominicana, 50% de los estudiantes dijo utilizar chatbots de inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana, frente a un promedio de 46% dentro de la OCDE.

¿Dónde debe concentrarse el presupuesto educativo?

Caraballo también puso sobre la mesa una discusión recurrente en República Dominicana: no solamente cuánto se invierte en educación, sino cómo se utilizan esos recursos.

Su planteamiento es dirigir una proporción mayor del presupuesto hacia lo que ocurre efectivamente dentro del aula.

“La infraestructura es importante, pero no es determinante”, sostuvo, al considerar que la prioridad debe ser fortalecer el proceso de aprendizaje, la capacidad de los docentes y el uso adecuado de nuevas tecnologías.

El experto considera que herramientas de inteligencia artificial utilizadas como sistemas de tutoría podrían contribuir a acelerar determinados procesos educativos, siempre bajo orientación profesional y pedagógica.

PISA muestra una crisis que no es exclusivamente dominicana

El desempeño de República Dominicana también debe analizarse dentro de una tendencia internacional.

PISA 2025 encontró que el rendimiento promedio de los países de la OCDE volvió a disminuir y alcanzó sus niveles históricos más bajos en lectura y matemáticas.

Entre 2015 y 2025, el promedio de matemáticas de la OCDE cayó 22 puntos, mientras lectura descendió 28 puntos. Actualmente, uno de cada cinco estudiantes evaluados presenta bajo desempeño simultáneamente en ciencias, matemáticas y lectura.

Caraballo considera que ese contexto hace particularmente relevante que República Dominicana haya logrado sostener parte de sus mejoras mientras numerosos sistemas educativos retroceden.

Pero insiste en que eso no debe convertirse en motivo de conformidad.

El desafío: acelerar el aprendizaje

El problema central puede resumirse en dos realidades que coexisten.

República Dominicana está mejor que hace varios años, pero continúa muy lejos de donde necesita estar.

El 9% de competencia mínima en matemáticas, el 23% en lectura y el 26% en ciencias revelan que una amplia mayoría de los adolescentes todavía no alcanza las capacidades básicas establecidas por PISA.

Para Caraballo, el país no puede esperar décadas para cerrar esas brechas.

La estrategia, plantea, debe combinar mejores prácticas dentro del aula, docentes respaldados y capacitados, asistencia constante de los estudiantes, recuperación del acompañamiento familiar y una incorporación organizada de tecnología e inteligencia artificial.

“Hay que ensayar estrategias de aceleración”, resumió el especialista, quien considera que la trayectoria reciente permite ser optimista, aunque reconoce que “falta mucho por hacer”.

Caja de contexto: ¿Qué es PISA?

El Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) es una evaluación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) aplicada a jóvenes de aproximadamente 15 años.

No busca determinar cuánto contenido curricular memorizaron, sino su capacidad para aplicar conocimientos y competencias en matemáticas, lectura y ciencias a situaciones concretas.

En República Dominicana fueron evaluados 7,080 estudiantes de 257 centros durante PISA 2025.