SANTO DOMINGO (Noticia.do).-El mayor general retirado Héctor Lachapelle Díaz, una de las figuras clave de la Revolución Constitucionalista de 1965, murió a los 87 años. Con su partida desaparece uno de los últimos protagonistas que podían dar testimonio directo de aquella gesta y, sobre todo, uno de los pocos que dedicó su vida a explicarla.
Puntos clave
- Murió a los 87 años el mayor general retirado Héctor Lachapelle Díaz, figura clave de la Revolución Constitucionalista de 1965.
- Además de militar, fue historiador y educador militar, dedicado a preservar la memoria histórica del país.
- El Estado dominicano lo declaró "Hijo Meritísimo de la Patria" por sus aportes.
- Llevó ese legado a la televisión en el segmento "Análisis de la Historia" del programa "Punto Final".
Héctor Lachapelle Díaz fue un mayor general retirado, historiador y educador militar dominicano, reconocido como figura clave de la Revolución Constitucionalista de 1965. Murió a los 87 años. Por sus aportes al país fue declarado "Hijo Meritísimo de la Patria". Más allá de su papel como combatiente, dedicó sus últimos años a divulgar la memoria histórica dominicana, incluso en televisión, en el segmento "Análisis de la Historia" del programa "Punto Final".
Militar de carrera, Lachapelle Díaz fue también historiador y educador militar. En sus últimos años concentró buena parte de su esfuerzo en preservar la memoria histórica del país: no solo participó en los hechos de abril del 65, sino que se empeñó en que esa historia se contara, se estudiara y no quedara reducida a una fecha en el calendario.
Más que un combatiente, Lachapelle fue un maestro que insistió en que la historia del 65 se contara y no se olvidara.Noticia.do
Por ese conjunto de aportes —los del combatiente y los del divulgador— el Estado dominicano lo declaró "Hijo Meritísimo de la Patria", una de las más altas distinciones que reconoce el país a sus ciudadanos.
Quienes seguíamos la televisión dominicana lo recordamos en el segmento "Análisis de la Historia" del programa "Punto Final". Allí Lachapelle no hablaba como un veterano que repasa batallas, sino como un maestro: ordenaba los hechos, ponía contexto y le devolvía sentido a un episodio que marcó el rumbo democrático de la República Dominicana. Esa vocación pedagógica es, quizás, la parte de su legado que más lo distingue.
