Por: Ramón Antonio Veras.

1.- En estos momentos, con sus propias fuerzas, por sí solo, al pueblo dominicano le es imposible alcanzar su plena liberación.

 2.- En la actualidad, los marginados de la sociedad donde estamos viviendo se encuentran sin aliados para quitarse de encima el sistema opresor.

3.- Además de ser víctimas de la ignorancia, las masas populares no tienen a su lado a consecuentes luchadores. 

4.- Por la diversidad de clases y capas sociales presentes en nuestro país, es de suponer que una gran parte hace causa común con los oprimidos, pero no es así.

5.- Hace unos días escribimos y publicamos un artículo en el cual destacamos que el movimiento obrero y sindical, así como la burguesía nacional y la clase media, no se mueven en provecho del pueblo.

6.- En el citado escrito no hicimos mención específica de un sector de nuestra sociedad que, en su generalidad, se comporta indolente ante la situación dramática que lesiona a la mayoría de los nuestros.

7.- Los intelectuales son una parte de la población integrada por personas de trabajo intelectual, como abogados, ingenieros, médicos, técnicos, etcétera.

8.- Ellos no constituyen una clase aparte y la mayoría vive de la venta de su trabajo.

9.- Los intelectuales están llamados, en su gran mayoría, a incidir en la batalla que libra el pueblo para salir del estado de pobreza.

10.- Los intelectuales tienen diferentes formas de cómo contribuir, proporcionar ayuda en la brega por abrir espacios democráticos.

11.- Sin necesidad de ser un militante político, el intelectual está en condiciones de aportar con sus ideas y hacerlas repercutir de manera positiva. 

12.- La mujer o el hombre estudioso, el investigador con sensibilidad, puede llevar su entendimiento, capacidad, talento y buen juicio hasta los sectores más torpes y estúpidos.

13.- El intelectual de convicciones democráticas, a diferencia del mezquino, innoble, vil y roñoso, está para poner sus conocimientos para que el país avance y alcance el desarrollo.

14.- Nuestro pueblo necesita al intelectual comprometido con las mejores causas; siempre en disposición de implicarse, arriesgarse y enredarse sin importar peligro.

15.- En sociedades heterogéneas como la dominicana, el intelectual es un privilegiado que no debe hacer uso de ese favoritismo para olvidar a su pueblo.

16.- El deber del intelectual honesto y coherente es hacer de su inteligencia un medio para proporcionarle la vida digna a los miembros de la sociedad humana, sin ninguna clase de distinción.

Santiago de los Caballeros,

4 de noviembre de 2026.