Por Maxwell Reyes | Noticia.do

SANTIAGO.-Cuando Rafael Cepín tenía 11 años caminaba más de un kilómetro todos los días para ganarse 10 centavos echando días en Monte Adentro. Hoy, ese mismo hombre recibe clientes en Pepe Motors, su agencia en el Km 1 de la autopista Duarte en Santiago de los Caballeros, que madrugan desde provincias del sur del país para cerrar un trato antes de las ocho de la mañana.

Rafael Antonio Cepín, conocido como "don Pepe", es el fundador de Pepe Motors, concesionaria de vehículos usados e importados ubicada en el Km 1 de la Autopista Duarte en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Lleva 44 años en el sector automotriz sin financiamiento bancario, con un modelo de crédito directo al cliente. En 2026 fue reconocido por Reid & Compañía y Autocamiones por su aporte al desarrollo del sector automotriz dominicano. (Fuente: declaraciones propias en Vida Empresarial,)

La historia de don Pepe —como lo conoce Santiago— es la de un emprendedor que construyó una de las trayectorias más largas del sector automotriz dominicano sin pedir un solo peso prestado a un banco. Cuarenta y cuatro años después de vender su primer vehículo, Pepe Motors sigue abierto, sigue creciendo y sigue siendo el mismo negocio que él mismo atiende de madrugada porque, según dice, "temprano estoy más frío, más tranquilo."

De los chicharrones a los carros

Cepín creció en condiciones que no dejaban mucho espacio para soñar. Antes de los 13 años ya usaba una cédula prestada con nombre ajeno para conseguir empleo —"Aristi Antonio Peña", recuerda sin dudar— y trabajaba llenando ponches en lo que fue la empresa de Isidro Bordas. A los 11 años amarraba 85 saltas de tabaco al día a un centavo cada una. Esos 85 centavos, cuenta, ya representaban un avance frente a los 10 que ganaba caminando al campo.

El salto al mundo de los vehículos llegó de forma indirecta. Cepín vendía billetes de quiniela y acumuló 96 carnets cuando el negocio comenzó a decaer. Con un préstamo de un vecino de Tamboril —"Mingo", dice— y el respaldo silencioso de su esposa, decidió probar con la compra y venta de carros. El primer vehículo que comercializó fue un Toyota Corolla del año que compró en el Yaque Motors por 5,000 pesos: dio 2,000 de inicial y financió el resto en 36 meses sin intereses.

"Seguía comprando y vendiendo, comprando y vendiendo", resume. Pero los primeros años no fueron tranquilos: los cheques a veces no tenían fondo y dependía de un amigo en el banco para ganar tiempo. Un día tomó la decisión que, según él, cambió su historia financiera: llamó al banco y dijo que no quería volver a dar un cheque sin respaldo. Desde entonces, asegura, jamás le han devuelto uno.

El modelo que nadie le enseñó

Lo que distingue a Pepe Motors dentro del mercado automotriz de Santiago no es el volumen de su inventario sino su modelo de financiamiento. Cepín nunca entregó las carteras de crédito a un banco. Los financia él mismo, directamente con el cliente, y eso —dice— es lo que lo mantiene vigente cuando otros dealers han cerrado.

"Yo nunca le cogí un chele prestado al banco", afirma. La única excepción fue un préstamo de Isaías Almonte, un amigo, que devolvió antes de lo pactado. Cuando lo llamó para decirle que tenía el cheque listo, el prestamista lloró. "Él se sentía tan seguro de que yo tuviera ese dinero sin devolvérselo", recuerda Cepín con una sonrisa.

Su filosofía es sencilla pero rara en el entorno empresarial dominicano: no gastar más de lo que produce, no poner todos los huevos en una misma canasta y crecer al paso que el negocio permite. Hoy, además de Pepe Motors, maneja negocios de préstamos y bienes raíces. Nunca compró un vehículo nuevo para uso personal después de ese primer Corolla. Los que usa son los que sus clientes venden de vuelta.

44 años y sin planes de retirarse del todo

La lealtad que ha generado Pepe Motors en la región es difícil de explicar solo con precios. Un cliente llegó desde Jimaní —a más de cuatro horas de Santiago— a las 8 de la mañana después de salir a las 2 de la madrugada. Otro, visto en Bávaro durante Semana Santa, lo reconoció en un supermercado y se le acercó como si lo conociera de toda la vida. "Yo llego a un sitio y la gente me llama", dice sin presunción.

Reid & Compañía y Autocamiones le otorgaron en 2025 un reconocimiento por su trayectoria y aporte al desarrollo del sector automotriz dominicano. Pero en su oficina —pequeña, sin renovar— Cepín dice que si algún día le hacen una oficina nueva, no vuelve. La humildad, repite, no tiene precio.

Tiene 54 años de casado, cinco hijos con maestría y más de siete décadas de vida. Cuando le preguntan qué es más importante, el negocio o la familia, responde sin pensarlo: "Las dos cosas. Si le hablo de otra cosa, le estoy hablando mentira."

La sucesión no está resuelta del todo —"en parte están preparados y en otra no"— pero don Pepe no lo dice con angustia. Lo dice como quien todavía tiene trabajo por delante.