Puntos clave
- La Sociedad Dominicana de Neumología recomienda reducir la exposición al aire libre en los días de mayor concentración de polvo.
- Mantener puertas y ventanas cerradas, evitar el ejercicio intenso al aire libre, hidratarse y limpiar las superficies con paños húmedos.
- Los pacientes con asma, EPOC o alergias no deben suspender sus medicamentos y deben mantener los inhaladores a mano.
- Acudir a un centro de salud ante falta de aire, silbidos en el pecho, tos persistente, fiebre o dolor torácico.
- Grupos más vulnerables: adultos mayores, niños, embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas.
SANTO DOMINGO, (Noticia.do).-Cómo protegerse del polvo del Sahara es la principal preocupación de salud de estos días. La Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax emitió un comunicado con una serie de medidas de prevención y una alerta directa a los pacientes con enfermedades respiratorias, que son los más expuestos a complicaciones cuando las partículas saharianas cubren el territorio dominicano.
La entidad recomendó reducir la exposición al aire libre durante los días de mayor concentración de polvo, mantener cerradas puertas y ventanas, evitar las actividades físicas intensas en espacios abiertos, protegerse los ojos, mantenerse bien hidratado y limpiar las superficies con paños húmedos para evitar que el polvo se disperse nuevamente en el ambiente.
La presidenta de la sociedad, la doctora Maribel Jorge, fue enfática con los pacientes crónicos: no deben suspender sus medicamentos, tienen que mantener a mano los inhaladores indicados por su médico y deben acudir a un centro de salud si presentan falta de aire, silbidos en el pecho, tos persistente, fiebre, dolor torácico o un empeoramiento de sus síntomas habituales.
¿A quiénes afecta más el polvo del Sahara?
La especialista explicó que el fenómeno impacta especialmente a los pacientes con asma, alergias, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), fibrosis pulmonar y rinitis alérgica, así como a los adultos mayores, los niños, las embarazadas y las personas con enfermedades crónicas. Sostuvo que la presencia del polvo del Sahara sobre el país es un fenómeno natural frecuente durante los meses cálidos, pero advirtió que sus efectos sobre la salud respiratoria no deben subestimarse.
Citó a la Organización Panamericana de la Salud, que ha señalado que cuando estas tormentas de polvo alcanzan zonas pobladas pueden provocar alergias y crisis asmáticas, sobre todo en personas con problemas respiratorios, adultos mayores, niños o pacientes con el sistema inmunológico debilitado.
¿Qué síntomas provoca el polvo del Sahara?
La doctora Jorge detalló que también pueden presentarse síntomas como irritación nasal, tos persistente, congestión y ardor en los ojos. Aseguró que las partículas del polvo del Sahara viajan miles de kilómetros desde el desierto africano hasta el Caribe y pueden irritar las vías respiratorias, los ojos, la garganta y la piel, además de agravar los síntomas en pacientes sensibles o con enfermedades respiratorias previas.
"El polvo del Sahara no debe generar pánico, pero sí conciencia y prevención", concluyó la doctora Jorge en el comunicado de la Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax.
Preguntas frecuentes sobre el polvo del Sahara
¿Cómo protegerse del polvo del Sahara?
Reducir la exposición al aire libre en los días de mayor concentración, mantener puertas y ventanas cerradas, evitar el ejercicio intenso al exterior, hidratarse, protegerse los ojos y limpiar las superficies con paños húmedos.
¿A quiénes afecta más el polvo del Sahara?
A pacientes con asma, alergias, EPOC, fibrosis pulmonar y rinitis alérgica, además de adultos mayores, niños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas o el sistema inmunológico debilitado.
¿Qué síntomas provoca el polvo del Sahara?
Puede causar irritación nasal, tos persistente, congestión y ardor en los ojos, además de empeorar los síntomas en pacientes con enfermedades respiratorias previas.
¿Cuándo debo acudir al médico por el polvo del Sahara?
Ante falta de aire, silbidos en el pecho, tos persistente, fiebre, dolor torácico o un empeoramiento de los síntomas habituales, según la Sociedad Dominicana de Neumología.
