Santiago, (Noticia.do).– El ingeniero y especialista en gestión de riesgos Ervin Vargas advirtió sobre la vulnerabilidad sísmica de República Dominicana, particularmente del valle del Cibao y las comunidades próximas a la falla Septentrional, y planteó la necesidad de que autoridades y ciudadanos fortalezcan desde ahora sus protocolos de prevención y respuesta ante un eventual terremoto.
Ervin Vargas hizo los planteamientos durante una entrevista en el programa 29 Minutos, de Teleuniverso, en la que abordó la interacción entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica, los antecedentes de grandes terremotos en la isla y las medidas que, a su juicio, deben adoptarse para reducir pérdidas humanas y daños materiales.
Datos clave
- La falla Septentrional constituye una de las principales estructuras sísmicas que atraviesan el norte de La Española y el valle del Cibao.
- Vargas considera necesario preparar protocolos para hospitales, servicios de agua, electricidad, carreteras y organismos de emergencia.
- Los terremotos no pueden predecirse actualmente indicando con certeza fecha, lugar y magnitud, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Ervin Vargas centra preocupación en la falla Septentrional
Durante la conversación, Vargas sostuvo que República Dominicana está expuesta a distintas fuentes sísmicas por su ubicación tectónica y llamó especialmente la atención sobre la falla Septentrional.
El especialista afirmó que existe potencial para terremotos de gran magnitud y manifestó preocupación por la proximidad de esa falla con amplias zonas pobladas del Cibao. También señaló como factor de vulnerabilidad la presencia de terrenos blandos y edificaciones levantadas sin controles técnicos suficientes.
La preocupación general por esa estructura geológica tiene fundamento científico: una investigación divulgada por el USGS identifica la zona de falla Septentrional como una de las principales estructuras del límite entre las placas de Norteamérica y el Caribe en La Española, que atraviesa el densamente poblado valle del Cibao.
Estudios históricos citados por esa institución han relacionado de manera probable grandes terremotos ocurridos en 1562 y 1842 con rupturas de la falla Septentrional.
¿Significa esto que un gran terremoto ocurrirá próximamente?
No puede afirmarse científicamente cuándo ocurrirá un gran terremoto en República Dominicana.
Este punto resulta fundamental para interpretar las declaraciones del especialista.
Ervin Vargas manifestó durante la entrevista que el país se encuentra en un escenario en el cual debe estar preparado para enfrentar nuevamente un terremoto importante y utilizó expresiones como “más temprano que tarde” al exhortar a la población a educarse.
Sin embargo, el USGS establece expresamente que actualmente ningún científico puede predecir un gran terremoto especificando su fecha, localización y magnitud. Lo que sí puede hacerse es calcular probabilidades y elaborar mapas de amenaza sísmica para determinadas regiones y períodos.
Por tanto, las advertencias sobre el riesgo existente deben entenderse como un llamado a la prevención y preparación, no como evidencia de que exista una fecha científicamente determinada para un próximo gran sismo.
Estudios manejan diferentes períodos de recurrencia
Ervin Vargas planteó durante la entrevista períodos de recurrencia para determinados eventos sísmicos y relacionó la acumulación de energía con el movimiento de las placas tectónicas.
No obstante, las estimaciones científicas pueden variar dependiendo de la estructura geológica estudiada y de los modelos utilizados.
Por ejemplo, investigaciones difundidas por el USGS han planteado un intervalo aproximado de 300 años para grandes terremotos en la parte central de la falla Septentrional, partiendo de la hipótesis de que los terremotos de 1562 y 1842 estuvieron asociados con esa falla.
Esto refuerza la necesidad de distinguir entre una estimación de amenaza sísmica a largo plazo y una predicción de cuándo ocurrirá exactamente un terremoto.
El antecedente del gran terremoto de 1946
Ervin Vargas recordó el terremoto ocurrido en el nordeste de República Dominicana en 1946, uno de los eventos sísmicos más importantes registrados en la región.
El USGS registra un terremoto de aproximadamente magnitud 8.1 al norte de La Española en 1946, asociado además a un tsunami que golpeó la costa dominicana.
El Centro Nacional de Sismología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo señala que el evento fue calculado inicialmente en 8.1 y que estudios posteriores han situado su magnitud alrededor de 7.8.
La diferencia responde a revisiones científicas posteriores de terremotos históricos ocurridos antes de la disponibilidad de las redes instrumentales modernas.
Santiago y el Cibao, entre las zonas que requieren atención
La relevancia para Santiago radica en que la falla Septentrional atraviesa el valle del Cibao, una de las zonas de mayor concentración urbana, económica y poblacional de República Dominicana.
Ervin Vargas mencionó además el terremoto de 1842, que provocó graves daños en Santiago, como uno de los antecedentes históricos que deben incorporarse a los planes de preparación.
Investigaciones del USGS han planteado que ese evento, estimado históricamente alrededor de magnitud 7.6, pudo haber estado relacionado con una ruptura de la falla Septentrional.
Pide preparar hospitales, agua, electricidad y carreteras
Más allá de la discusión sobre magnitudes o períodos de recurrencia, Vargas insistió en que el principal desafío consiste en aumentar la capacidad de respuesta del país antes de que ocurra una emergencia.
El ingeniero planteó que los organismos responsables deberían disponer de protocolos previamente definidos para determinar capacidad hospitalaria, disponibilidad de sangre, equipos de rescate, funcionamiento de cementerios, logística vial y respuesta de instituciones vinculadas con servicios esenciales.
También mencionó la necesidad de anticipar posibles daños en sistemas de agua potable, alcantarillado, subestaciones eléctricas, torres y carreteras.
Su planteamiento es que los procedimientos estén previamente establecidos para activarse inmediatamente después de un terremoto, en lugar de comenzar a diseñar la respuesta una vez ocurrida la emergencia.
La preparación ciudadana puede reducir el impacto
Ervin Vargas insistió igualmente en la educación de la población sobre qué hacer antes, durante y después de un terremoto.
Explicó que el tiempo disponible para reaccionar puede variar considerablemente dependiendo de la distancia entre el lugar donde se origine el terremoto y la ubicación de cada persona. En el caso de un evento cercano a la falla Septentrional, sostuvo que el margen podría ser extremadamente reducido.
La recomendación central, por tanto, no debe depender de esperar una alerta previa, sino de conocer rutas de evacuación, identificar zonas seguras y participar en simulacros y programas de preparación.
Riesgo no significa predicción
República Dominicana se encuentra en una región de significativa actividad sísmica y existen fallas capaces de producir terremotos destructivos. Eso constituye un riesgo científicamente documentado.
Lo que la ciencia no puede establecer actualmente es que un terremoto ocurrirá un día específico, a una hora determinada y con una magnitud exacta.
Por ello, las advertencias sobre la amenaza sísmica deben utilizarse para fomentar prevención, construcción segura y capacidad de respuesta, evitando generar alarma mediante pronósticos que no pueden sostenerse científicamente.
