- Yaniris Martínez Cordero recibió la pena máxima de 30 años por tortura, barbarie y homicidio.
- El padre, Nichalson Nina, fue condenado a un año de prisión por negligencia en el cuidado de la menor.
- La autopsia estableció síndrome del niño maltratado: hemorragia pulmonar, gastritis hemorrágica y cicatrices antiguas.
- El centro educativo había formalizado un acuerdo de no agresión semanas antes de la muerte de la niña.
ESPAILLAT, República Dominicana, (Noticia.do).-Un tribunal de la provincia Espaillat condenó a 30 años de prisión a una madrastra que torturó y mató a su hijastra de 3 años en Gaspar Hernández, tras años de maltrato sistemático que la propia escuela de la niña había documentado sin que nadie la protegiera a tiempo.
El Tribunal Colegiado de Espaillat condenó a Yaniris Martínez Cordero a 30 años de prisión —la pena máxima en República Dominicana— por torturar y provocar la muerte de su hijastra de 3 años en Gaspar Hernández. La sentencia fue dictada en mayo de 2026 a solicitud del Ministerio Público, que probó actos de tortura y barbarie sostenidos en el tiempo. El padre de la niña recibió un año de prisión por negligencia.
La pena máxima fue impuesta por el Tribunal Colegiado del Distrito Judicial de Espaillat, integrado por los jueces Luis Rafael Diloné (presidente), Rosa Molina y Ana María Jiménez. El Ministerio Público demostró con pruebas suficientes que Martínez Cordero sometió a la menor a maltratos físicos, emocionales y verbales de manera constante hasta provocarle la muerte.
El 8 de mayo de 2023, alrededor de las 9:30 de la mañana, el Departamento de Investigación Criminal de Gaspar Hernández fue alertado por un médico legista: la niña había llegado sin signos vitales a un centro de salud del municipio. La autopsia confirmó múltiples laceraciones traumáticas antiguas en espalda y abdomen.
El acuerdo que no fue suficiente
Antes del crimen, el fiscal de Niños, Niñas y Adolescentes, Fernando Martínez, documentó que el centro educativo donde estudiaba la menor había convocado al padre y a la madrastra para firmar un acuerdo de no agresión. La razón era concreta: la niña llegaba frecuentemente a clases con golpes visibles en distintas partes del cuerpo. Varios testigos declararon que Martínez Cordero ejercía violencia constante contra la infante.
El acuerdo no detuvo el abuso. Dos años después de los hechos, el informe de autopsia determinó que la víctima presentaba síndrome del niño maltratado: hemorragia y edema pulmonar, gastritis hemorrágica, cianosis en lechos ungueales y cicatrices antiguas en cara y extremidades.
Penas distintas para una misma muerte
El contraste entre las dos condenas marcó el juicio. Martínez Cordero, hallada culpable de violar los artículos 295, 303-4 y 304 del Código Penal Dominicano por tortura, barbarie y homicidio, recibió los 30 años solicitados por la fiscalía. Nichalson Nina, padre biológico de la niña, fue condenado a apenas un año de prisión en virtud del artículo 357, numeral 3, del mismo código, por negligencia en el cuidado de la menor.
Las fiscales litigantes Yesiely Fabré y Luisa Rodríguez sustentaron la acusación. La condena fue instrumentada originalmente por la fiscal investigadora Keyla Rosario, cuyo expediente reconstruyó con precisión la cronología del maltrato.
Martínez Cordero cumplirá su condena en el Centro de Corrección y Rehabilitación Rafey Mujeres, en Santiago. Nina fue enviado a La Isleta, en Moca.
En República Dominicana, el maltrato infantil constituye una de las formas de violencia con menor tasa de denuncia formal. Los centros educativos son, en muchos casos, el único punto de detección temprana antes de que los hechos escalen a consecuencias irreversibles.
