Pastor Ezequiel Molina lanza duro mensaje a gobernantes corruptos

Un llamado directo desde el púlpito a la conciencia del poder

Santo Domingo.-En un país donde la fe y la vida pública han estado históricamente entrelazadas, las palabras pronunciadas desde un púlpito pueden resonar con fuerza en la conciencia colectiva. Eso fue exactamente lo que ocurrió durante la más reciente edición de La Batalla de la Fe, cuando el pastor Ezequiel Molina Rosario emitió un mensaje frontal contra la corrupción política y judicial en la República Dominicana.

Lejos de un discurso ambiguo, el líder evangélico apuntó directamente a gobernantes que “se dejan corromper” y a jueces que, según afirmó, absuelven a culpables que no merecen exoneración. Su prédica, cargada de referencias bíblicas y tono profético, generó reacciones inmediatas tanto dentro como fuera del ámbito religioso.

El mensaje no solo apeló a la fe, sino también a la responsabilidad moral de quienes ejercen poder, conectando principios espirituales con problemáticas sociales que afectan a millones de dominicanos.

La Batalla de la Fe 2026 y el tema del Día de Dios

La prédica tuvo lugar en el marco de La Batalla de la Fe 2026, una de las concentraciones evangélicas más multitudinarias del país, celebrada en el Estadio Olímpico Félix Sánchez. A pesar de la lluvia del 1 de enero, cientos de creyentes se congregaron para escuchar el mensaje central del evento.

Este año, la actividad tuvo como tema “El Día de Dios”, una referencia directa al juicio divino descrito en las Escrituras. Desde ese eje teológico, Molina articuló un discurso que vinculó el destino espiritual de las personas con sus acciones en la vida pública.

Con más de 62 años de realización ininterrumpida, La Batalla de la Fe se ha consolidado como un espacio donde la fe evangélica dialoga —y en ocasiones confronta— la realidad social y política dominicana.

El mensaje central: corrupción, avaricia y juicio divino

Basándose en pasajes bíblicos como Apocalipsis 20:11-15 y textos proféticos del Antiguo Testamento, el pastor denunció lo que describió como una cultura de avaricia instalada en sectores del poder.

“Se llenaron de avaricia su corazón y dispusieron de lo que no era de ellos”, expresó, aludiendo directamente al uso indebido del erario público para beneficios personales, mientras sectores vulnerables permanecen desatendidos.

El mensaje enfatizó que, desde su perspectiva de fe, ningún cargo político exime a una persona del juicio divino, y que las acciones cometidas desde el poder tendrán consecuencias eternas.

Críticas a jueces, legisladores y decisiones injustas

Uno de los segmentos más contundentes de la prédica estuvo dirigido al sistema judicial. Molina cuestionó a jueces que, “sabiendo que alguien es culpable”, lo dejan en libertad por influencias externas o presiones indebidas.

También incluyó a legisladores que promueven leyes contrarias a los principios bíblicos, señalando que la responsabilidad moral no se diluye en la institucionalidad.

Este señalamiento conecta con una preocupación social documentada: según datos de organizaciones como Transparencia Internacional, la percepción de corrupción judicial sigue siendo uno de los principales desafíos institucionales en América Latina.

Otros señalamientos morales incluidos en la prédica

Además de la corrupción política y judicial, el pastor incluyó en su mensaje condenas a la violencia contra la mujer, los feminicidios y el aborto, abordándolos desde su interpretación doctrinal.

Estas declaraciones refuerzan el carácter integral de su discurso, que no se limita a la política, sino que abarca conductas sociales que, a su juicio, deterioran el tejido moral de la nación.

Si bien estas posturas generan debate, reflejan la influencia que líderes religiosos mantienen en discusiones éticas clave dentro de la sociedad dominicana.

Impacto del mensaje en la República Dominicana

En la República Dominicana, donde más del 60 % de la población se identifica como cristiana según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), mensajes como este trascienden el ámbito religioso.

Las palabras de Molina suelen ser interpretadas como termómetro moral y social, influyendo en la opinión pública y en la conversación nacional sobre ética, poder y responsabilidad.

No es la primera vez que La Batalla de la Fe sirve de escenario para mensajes críticos hacia la clase dirigente, consolidando su rol como espacio de reflexión colectiva.

Sobre fe, política y sociedad

Expertos en sociología de la religión coinciden en que los discursos religiosos tienen un impacto significativo en contextos donde la institucionalidad es frágil. Según estudios del Pew Research Center, en países con alta religiosidad, los líderes religiosos influyen directamente en percepciones sobre justicia y gobernanza.

Este tipo de mensajes refuerza la noción de rendición de cuentas moral, complementando —aunque no sustituyendo— los mecanismos legales del Estado.

Desde una perspectiva periodística, el mensaje de Molina se inscribe en una larga tradición latinoamericana donde la fe actúa como voz crítica frente al poder.

Un mensaje espiritual con implicaciones sociales

El duro mensaje del pastor Ezequiel Molina durante La Batalla de la Fe 2026 volvió a colocar sobre la mesa el debate entre fe, poder y corrupción.

Más allá de las creencias individuales, sus palabras interpelan a una sociedad que exige mayor transparencia, justicia y coherencia ética en quienes gobiernan.

El llamado final es claro: reflexionar, exigir responsabilidad y no normalizar prácticas que, desde cualquier perspectiva, erosionan el bien común.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Qué dijo Ezequiel Molina sobre la corrupción?

Denunció a gobernantes y jueces que se dejan corromper, afirmando que deberán rendir cuentas ante el juicio de Dios.

¿Dónde se celebró La Batalla de la Fe 2026?

En el Estadio Olímpico Félix Sánchez, en Santo Domingo.

¿A quiénes estuvo dirigido el mensaje del pastor?

A políticos, jueces, legisladores y a la sociedad en general.

¿Por qué La Batalla de la Fe es tan influyente en RD?

Porque se celebra desde hace más de 60 años y reúne a miles de fieles, convirtiéndose en un referente religioso y social.

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