Experto: guerra contra Irán era predecible y durará semanas
ARGENTINA (Noticia.do) Tras el inicio de los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán este sábado 28 de febrero, la pregunta que domina los análisis internacionales no es ya si la guerra comenzó, sino cuánto durará, qué capacidad tiene Irán para responder y si hay algún camino de salida diplomática. Federico Bauckhage, especialista en Seguridad Internacional y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Argentina (UCA), ofrece respuestas claras —y pocas ilusiones.
«Esta guerra era predecible»: causas profundas que nadie resolvió
Para Bauckhage, el ataque de este sábado no tomó por sorpresa a quienes siguen de cerca la región. El especialista advirtió que las variables estructurales que explican el conflicto entre Irán y Occidente «siguen tan presentes ahora como en la guerra de los 12 días del año pasado» y que ninguna de ellas fue resuelta en aquel enfrentamiento de junio de 2025. «La actual guerra era prácticamente predecible», afirmó en declaraciones a France 24.
El especialista también señaló que la poca confianza que quedaba en la vía diplomática entre Irán y Estados Unidos quedó destruida. «El año pasado el gobierno americano dijo que iba a seguir negociando y atacó al día siguiente. En esta ocasión sucedió algo similar», recordó, en referencia al hecho de que el ataque del 28 de febrero llegó apenas 24 horas después de las conversaciones nucleares celebradas en Ginebra.
Bauckhage es maestrando en Defensa Nacional (FADENA) y secretario de Redacción en el Instituto de Seguridad Internacional y Asuntos Estratégicos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). Analista habitual de France 24 en español, ya había advertido a inicios de 2025 que una guerra con Irán era un escenario probable.
Irán puede responder: misiles, drones y tres décadas de preparación
Uno de los puntos más relevantes del análisis de Bauckhage es la capacidad de respuesta iraní, que considera robusta y preparada específicamente para este escenario. El especialista subrayó que Irán lleva décadas anticipando un ataque de esta naturaleza, y que su arsenal refleja esa preparación.
Según el analista, Irán dispone de misiles balísticos de corto, medio e intermedio alcance capaces de llegar a todas las bases militares estadounidenses en Oriente Medio y a territorio israelí, con lanzadores móviles difíciles de rastrear e instalaciones subterráneas complicadas de destruir desde el aire. «Los iraníes no son estúpidos y han estado preparándose para este tipo de conflicto durante al menos tres décadas», afirmó.
En cuanto a la duración del conflicto, Bauckhage estimó que «la mayoría de los expertos calculan que puede durar como máximo dos o tres semanas» desde el lado estadounidense. Sin embargo, advirtió que Irán tiene capacidad para extender las hostilidades «durante un tiempo relativamente prolongado, por lo menos durante varias semanas».
El límite del poder aéreo: ¿puede colapsar el gobierno iraní desde los cielos?
Bauckhage fue categórico al evaluar la apuesta central de Washington y Tel Aviv: la de que el poderío aéreo será suficiente para degradar las capacidades militares iranís y provocar el colapso del régimen sin invasión terrestre. «Honestamente, no hay ningún especialista serio en la región que crea que esto es una proposición realista», dijo sin ambages.
El analista recordó que el despliegue actual, aunque es el mayor de EE.UU. en Oriente Medio desde 2003, es considerablemente más reducido que el que se utilizó para invadir Irak, un país con menos de la mitad de la población iraní. «Irán es un país de 90 millones de habitantes, con una geografía mucho más difícil de atacar», señaló, añadiendo que el gobierno iraní es «mucho más resiliente que el gobierno iraquí hace 20 años.»
Al cierre del análisis, Bauckhage planteó el único escenario que considera relevante: al terminar el intercambio de bombardeos, lo que importará es quién queda en mejor posición para negociar. La confianza diplomática está rota —eso parece irreversible— pero alguna forma de negociación terminará siendo inevitable. La pregunta es a qué costo humano, económico y geopolítico se llegará a ese punto.
Para el lector dominicano, las implicaciones son concretas: una guerra prolongada en Medio Oriente afecta los precios del petróleo, la estabilidad del dólar y las cadenas de suministro globales de las que depende la economía nacional. La «niebla de la guerra» —en palabras del propio Bauckhage— todavía no permite ver el desenlace. Pero las señales que hay disponibles no son alentadoras.












