Guerra en Irán ya encarece el petróleo y amenaza los combustibles en RD

El subsidio de combustibles costó al país RD$1,234 millones ahora está en peligro

Por Maxwell Reyes | Noticia.do

SANTIAGO.-El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciado el pasado sábado 28 de febrero de 2026, no es solo una crisis militar a miles de kilómetros de distancia. Para República Dominicana, que importa casi el 100% del petróleo que consume y destina el 74% de su matriz energética a combustibles fósiles, el conflicto tiene un nombre muy concreto: más presión sobre el subsidio, el riesgo de gasolina más cara en las bombas y una factura eléctrica que podría trepar antes de que termine el mes.

El estrecho que mueve el mundo —y la bomba de gasolina dominicana

El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, la arteria por la que transita alrededor del 20% del petróleo consumido en el mundo, es el factor que más inquieta a los mercados. Irán cerró esa vía marítima como represalia por los bombardeos, y el efecto fue inmediato: el Brent, referencia mundial del crudo, subió un 6% hasta los 82 dólares por barril, mientras que el gas natural europeo se disparó un 34%, impulsado por la decisión de Qatar de detener la producción de gas natural licuado (GNL) tras ataques iraníes a su infraestructura.

Analistas de Barclays y RBC advierten que un bloqueo prolongado podría llevar el barril hasta los 100 dólares. Para República Dominicana, ese escenario no es abstracto: los economistas proyectan un incremento de hasta 800 millones de dólares en la factura petrolera nacional para 2026, y advierten que el alza en el precio del GNL podría elevar el subsidio eléctrico anual a RD$100,000 millones.

El petróleo de Texas —referencia directa para el mercado dominicano— cerró este lunes con un incremento de 6.28%, hasta los 71.23 dólares el barril. Hasta esa jornada, el Gobierno dominicano había destinado 1,234.8 millones de pesos en subsidios a gasolinas, gasoil y GLP en lo que va de 2026. Si el precio sigue subiendo, ese colchón se agotará más rápido de lo previsto.

El efecto dominó que llega al bolsillo dominicano

El alza del crudo genera un efecto dominó: si el petróleo sube, el precio de la gasolina en las estaciones aumenta casi de inmediato. Además, un combustible más caro eleva los costos del transporte de mercancías, lo que alimenta una nueva escalada de la inflación. Para el dominicano que toma un carro público en Santiago o que recibe una factura eléctrica mensual, esa cadena es perfectamente visible.

Analistas como el economista Javier Timerman señalan que el principal perjuicio de un conflicto como este es la incertidumbre prolongada, que paraliza la inversión y lleva a los inversores a buscar activos refugio como el dólar o el oro, reduciendo el flujo de capital hacia economías emergentes. República Dominicana, que en 2025 mantuvo un crecimiento económico sostenido apoyado en el turismo y las remesas, no está blindada frente a ese fenómeno.

El oro ya repuntó un 1% en las primeras jornadas del conflicto, cotizando a 5,298.90 dólares la onza, mientras el dólar se revalorizó un 1% frente a otras divisas, lo que presiona el tipo de cambio y encarece las importaciones dominicanas.

¿Cuánto puede durar esto?

El presidente Donald Trump indicó que esperaba que el conflicto durara «cuatro semanas», la señal más clara hasta ahora sobre el horizonte temporal de la operación. Pero los mercados no operan con plazos políticos: mientras el Estrecho de Ormuz permanezca bloqueado o amenazado, la volatilidad energética continuará.

El Gobierno dominicano deberá decidir en los próximos días si mantiene congelados los precios de los combustibles —absorbiendo el costo adicional vía subsidio— o si transfiere parte del alza al consumidor. En los últimos dos años, esa apuesta le costó más de RD$35,000 millones al Estado dominicano. Con un barril que podría superar los 100 dólares, esa ecuación se vuelve insostenible.

La guerra en Irán llegó para recordarnos que la economía dominicana, por más que crezca, sigue atada a un mercado energético global que no controlamos.

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