Ante presupuestos estatales cada vez más ajustados y un futuro económico incierto, varios estados de EE.UU. se encuentran en una encrucijada fiscal. Catorce estados enfrentan déficits presupuestarios que amenazan servicios esenciales. Mientras algunos optan por recortes, otros consideran aumentar impuestos a millonarios y multimillonarios, generando un debate sobre los riesgos y beneficios de estas medidas.

Puntos Clave

  • Catorce estados enfrentan déficits presupuestarios, lo que pone en riesgo la financiación de servicios públicos.
  • Existe presión para aumentar impuestos a los más ricos como alternativa a recortes o aumentos de impuestos a la clase media.
  • Estados como Washington, Rhode Island y Nueva York consideran nuevas categorías impositivas para millonarios.
  • Massachusetts ha visto éxito con un impuesto adicional a ingresos superiores a $1 millón, financiando educación y transporte.
  • California propone un impuesto sobre la riqueza, el esfuerzo más ambicioso del país en décadas, pero enfrenta oposición de grupos empresariales y preocupaciones sobre la fuga de capitales.
  • La tendencia general en otros estados es hacia la reducción de impuestos o la implementación de tasas fijas.

El Debate sobre los Impuestos a los Ricos

Las legislaturas estatales de todo el país están evaluando sus finanzas ante la presión de la megaley de política interna de Trump y un panorama económico incierto. Catorce estados se enfrentan a déficits presupuestarios que podrían afectar la financiación de escuelas, carreteras y otros servicios esenciales. Ante esta situación, surge un debate entre la implementación de recortes presupuestarios y el aumento de impuestos a los sectores de mayores ingresos.

Los defensores de gravar a los millonarios y multimillonarios argumentan que los ingresos adicionales son cruciales para mantener y mejorar servicios públicos como escuelas y hospitales, evitando así la necesidad de aumentar impuestos a la clase media. Sin embargo, los críticos advierten que tales medidas podrían ser contraproducentes, llevando a los residentes adinerados a trasladarse a estados con políticas fiscales más favorables, lo que a su vez podría erosionar la base impositiva existente.

Iniciativas Estatales y Propuestas Ambiciosas

Algunos estados ya están explorando activamente estas opciones. Los gobernadores de Washington y Rhode Island han mostrado apoyo a la creación de nuevas categorías impositivas para millonarios, mientras que en Nueva York, el alcalde de la ciudad reiteró su llamado para que el estado siga un camino similar. Massachusetts ha sido pionero en este debate tras la aprobación de la Enmienda de Participación Justa en 2022, que impone un impuesto adicional a ingresos superiores a $1 millón. Esta medida ha generado más de $5 mil millones para educación y transporte, superando las expectativas.

En Michigan, una propuesta busca eliminar el impuesto fijo e introducir un gravamen adicional del 5% para ingresos superiores a $500,000, destinado a financiar la educación pública. California, por su parte, está considerando un enfoque aún más audaz con la Ley de Impuestos a los Multimillonarios, que impondría un impuesto único del 5% a la riqueza neta superior a $1,000 millones. Se estima que esta medida generaría más de $100 millones, ayudando a cubrir el déficit presupuestario del estado.

Riesgos y Tendencias Fiscales

La propuesta de California ha generado preocupación entre algunos multimillonarios, quienes han explorado mudarse a otros estados. Grupos empresariales se oponen, argumentando que no soluciona problemas presupuestarios sistémicos. Sin embargo, defensores de la medida señalan la necesidad de financiación para hospitales ante recortes en Medicaid.

A pesar de estas iniciativas, la tendencia general en muchos estados es hacia la reducción de impuestos. Ocho estados han disminuido su tasa impositiva marginal máxima este año, y varios han adoptado un impuesto fijo o eliminado el impuesto sobre la renta. La facilidad de teletrabajo y la movilidad de capitales plantean un riesgo significativo, especialmente para estados como California, donde el 1% de los mayores contribuyentes aportan una gran parte de los ingresos por impuesto sobre la renta. El gobernador de California ha reconocido el impacto negativo de estas propuestas en la retención de capitales y la competencia fiscal entre estados.