El orden internacional, pilar del desarrollo global, se encuentra en una encrucijada. Gobiernos con tendencias autoritarias y movimientos populistas emergentes representan una amenaza significativa para la estabilidad y el progreso que se han construido a lo largo de décadas. Expertos advierten sobre el debilitamiento de los principios legales y la erosión de las bases del derecho internacional.
El director del Instituto Kellogg de Estudios Internacionales, Aníbal Pérez-Liñán, señala que tanto el autoritarismo como el populismo socavan los cimientos del orden internacional. Estos fenómenos políticos no solo desafían las estructuras existentes, sino que también ponen en riesgo el camino hacia el desarrollo que se ha trazado a nivel mundial.
Los movimientos populistas, en particular, son señalados por su tendencia a erosionar los principios legales fundamentales del derecho internacional. Esta tendencia puede llevar a una mayor inestabilidad y a la dificultad de mantener la cooperación global en temas cruciales.
Por otro lado, los gobiernos autoritarios a menudo priorizan sus propios intereses nacionales por encima de los acuerdos y normas internacionales, lo que puede generar tensiones geopolíticas y obstaculizar los esfuerzos colectivos para abordar desafíos globales como el cambio climático o las crisis económicas.
En el ámbito económico, se observa un panorama mixto. Si bien hay augurios positivos para algunos mercados latinoamericanos en 2026, la influencia del intervencionismo gubernamental en la política económica mundial sigue siendo un factor a considerar. La migración, por su parte, es vista como un componente esencial para el crecimiento global, a pesar de los desafíos que pueda presentar.
La carrera tecnológica, especialmente el desarrollo de la inteligencia artificial industrial por parte de China, presenta nuevas dinámicas. Las estrategias para contener el avance de ciertas potencias, como las implementadas por EE.UU. hacia China, son objeto de debate y análisis sobre sus posibles consecuencias.
Incluso en el mundo de las finanzas, figuras como Warren Buffett ofrecen lecciones sobre "dividendos de la decencia" e inversión en valor, principios que podrían ser aplicables a la construcción de un orden internacional más resiliente. La preservación del orden internacional no es solo una cuestión política, sino también económica y social, crucial para el futuro de la prosperidad global.
