En el dinámico mundo de las inversiones, comprender el rendimiento y el riesgo de tu portafolio es crucial. Los benchmarks, o puntos de referencia, actúan como estándares esenciales para medir el éxito de tus inversiones frente a segmentos específicos del mercado o índices de referencia.
Los benchmarks representan una cartera de valores no gestionados que reflejan un segmento designado del mercado. Estas carteras, conocidas como índices, son gestionadas por instituciones como Standard & Poor’s (S&P), Russell y MSCI. Los índices actúan como un proxy del mercado y representan diversas clases de activos de inversión. Pueden ser medidas amplias, como el Russell 1000, o enfocarse en clases de activos específicas, como acciones de crecimiento de pequeña capitalización en EE. UU., bonos de alto rendimiento o mercados emergentes.
Muchos fondos mutuos utilizan índices como base para una estrategia de replicación. Los fondos cotizados en bolsa (ETFs) también emplean índices para una estrategia de replicación pasiva, invirtiendo en todos los valores del índice subyacente. Los inversores minoristas suelen acceder a los índices a través de fondos pasivos, aunque los ETFs de "smart beta" ofrecen índices personalizados que combinan metodologías avanzadas y sistemas basados en reglas.
La gestión del riesgo es fundamental en un portafolio diversificado. El riesgo se caracteriza a menudo por la variabilidad y la volatilidad. La volatilidad mide la magnitud del cambio en el valor del portafolio, mientras que la variabilidad mide la frecuencia de esos cambios. Varias métricas ayudan a evaluar el riesgo y el rendimiento:
Las gestoras de fondos utilizan benchmarks para evaluar el rendimiento de un portafolio en comparación con su universo de inversión. Los gestores activos buscan superar sus benchmarks. Los inversores individuales también pueden usar índices y métricas de riesgo para analizar sus portafolios y tomar decisiones de asignación.
Tres benchmarks comúnmente utilizados son:
El riesgo es un componente central en todas las decisiones de inversión. Los inversores con horizontes temporales más largos suelen estar dispuestos a invertir más en activos de mayor riesgo, mientras que aquellos con horizontes más cortos o mayor necesidad de liquidez optan por inversiones de menor riesgo. Los mercados pueden cambiar sus niveles de riesgo debido a ciclos económicos y políticas monetarias. Los inversores activos que emplean técnicas de análisis de benchmarking adecuadas pueden capitalizar mejor las oportunidades de inversión emergentes.
Los benchmarks son herramientas versátiles para los inversores. Permiten medir el rendimiento de los fondos gestionados y ofrecen una vía para la asignación de inversiones en fondos pasivos. El análisis simultáneo de diferentes benchmarks junto con sus características de riesgo puede ser una técnica valiosa para asegurar una diversificación óptima y alinear las inversiones con los objetivos individuales.
