SANTIAGO, (Noticia.do).– Al menos cuatro hombres que eran buscados o señalados por la Policía Nacional por su presunta vinculación con distintos hechos delictivos murieron durante actuaciones de agentes policiales registradas en Santiago en aproximadamente una semana, una sucesión de casos que coincide con un reforzamiento de las operaciones de seguridad en esta provincia.
El caso más reciente corresponde a Christopher Almonte Díaz, alias “Niño”, de 19 años, quien murió durante una intervención policial luego de que agentes le daban seguimiento por una orden de arresto. La Policía sostiene que el joven enfrentó a los agentes, versión que corresponde a la institución y sobre cuyas circunstancias no se ha divulgado hasta ahora una investigación independiente.
Almonte Díaz era señalado por las autoridades por su presunta vinculación con varios hechos delictivos, entre ellos la muerte de Amauri Saviñón, ocurrida el pasado 14 de agosto en el sector Baracoa, en Santiago.
Familiares del joven dijeron que previamente habían intentado convencerlo de que se entregara a las autoridades.
“Mi mamá lo iba a entregar y él no quiso”, manifestó uno de sus parientes al ser entrevistado después del hecho.
Cuatro casos en pocos días
Los otros tres fallecidos identificados en reportes policiales y periodísticos son Dilson Humberto Reinoso Cruz, conocido como “Mandraque” o “El Mello”; Gregory Vázquez Valdés y Edilio Rafael Salcedo Paulino.
Reinoso Cruz era señalado por las autoridades como una persona activamente buscada y vinculada a varios hechos delictivos. Entre los casos que se le atribuían figuraba la muerte de un menor de 15 años conocido como “Nueva York Chiquito”.
Vázquez Valdés, de acuerdo con las informaciones policiales divulgadas, era requerido por presunta asociación de malhechores y robo agravado.
En tanto, Salcedo Paulino había sido señalado por hechos relacionados con robos violentos y arrebatos.
Un elemento que merece seguimiento es que Salcedo Paulino había sido arrestado anteriormente por la Policía Nacional. El 6 de mayo de 2026, la institución informó oficialmente que había sido detenido y sometido a la justicia acusado de arrebatar una cadena de oro a una joven en la intersección de las calles Independencia y San Luis, en Santiago.
Meses después volvió a ser buscado mediante otra orden de arresto y murió durante una actuación de miembros de la Dirección Central de Investigación (Dicrim) en el sector La Otra Banda.
Director de la Policía supervisa operaciones en Santiago
La sucesión de hechos se produce mientras la jefatura de la Policía Nacional presta especial atención a las operaciones desarrolladas en Santiago.
El director general de la institución, mayor general Ernesto Rafael Rodríguez García, realizó este domingo una visita a la Dirección Regional Cibao Central, donde se reunió con el director regional, general Jesús Rafael Tejada Tejada, y oficiales responsables de los distintos departamentos.
Rodríguez García afirmó ante periodistas que “Santiago está bien” y destacó las operaciones realizadas por la institución.
También defendió el derecho de los agentes a preservar sus vidas cuando se encuentren en situaciones de peligro durante el cumplimiento de sus funciones.
Sin embargo, el jefe policial hizo énfasis en que las actuaciones deben desarrollarse conforme a las normas y protocolos institucionales y al principio del uso proporcional de la fuerza.
Asimismo, advirtió que cualquier miembro de la Policía que se aparte de esos lineamientos o actúe al margen de la ley deberá asumir las consecuencias correspondientes.
Policía promete enfrentar a quienes violen la ley
Rodríguez García sostuvo además que la Policía tiene la obligación de proteger a los ciudadanos y enfrentar a quienes cometan hechos delictivos.
Las circunstancias particulares de cada una de las cuatro muertes deben ser establecidas individualmente a partir de las investigaciones correspondientes, debido a que la versión de que se produjeron enfrentamientos procede principalmente de los informes de la propia institución participante en los operativos.
Los casos colocan nuevamente en discusión en Santiago tanto la persecución de personas buscadas por delitos graves como la necesidad de que las actuaciones policiales se realicen bajo los protocolos establecidos para el uso de la fuerza.
