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Compartiendo hoy con un ser humano de conducta reprochable

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Ramón Antonio Veras (Negro)

Por: Ramón Antonio Veras.

1.- A lo mejor, tal vez estoy equivocado en el razonamiento que hago, en el sentido de que, en nuestro medio, muchas personas para vivir en estado de permanente tranquilidad espiritual, proceden con una actitud carente de lógica, porque en su pensamiento predomina lo irracional sobre lo sensato.

2.- A un ser humano hecho de buena pasta, sensible y de sana formación cívica y ciudadana, aquí la existencia se le está haciendo difícil, no por la llegada de la pandemia con la COVID-19, sino porque en el ambiente nacional convergen clases y capas sociales con los pensamientos más desviados, fuera de toda dirección correcta.

3.- El entorno dominicano se presenta sinuoso porque está dominado por individuos mentalmente cargados de ideas zigzagueantes, los cuales resultan complicados en su trato, porque ocultan el fin que persiguen al momento de tratarse con los demás.

4.- La cualidad del astuto es vista como una virtud que hace hermoso en sus ideas a quien tiene habilidad para engañar, mientras que aquel que actúa con sencillez, absoluta buena fe, es considerado como un buen pendejo, el pusilánime del grupo.

5.- La sociedad dominicana hace tiempo que entró en una transición, pasando sus integrantes de un modo de ser, en su mayoría, auténticos, coherentes y rectos, a una generalidad de miembros falsos, inconsistentes y ondulantes.

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6.- No hay que ser un sabihondo para darse cuenta de que en nuestro país, hace tiempo que estamos conviviendo mujeres y hombres con conductas absolutamente distintas, que se expresan en cada acto que ejecutan los diferentes grupos humanos presentes en cualquier suceso de la vida nacional dominicana.

7.- Esa persona física que por sus actuaciones demuestra que es un ejemplar de la nueva especie dominicana, es la misma que ya insertada como mayoría del actual ordenamiento económico y social, determina la moral, ética y cultura de la nueva época que hoy estamos viviendo los dominicanos y las dominicanas.

8.- Los rasgos característicos del nacional dominicano de ahora, son el fiel reflejo de una vida bajo un modelo económico ya agotado, que

en las personas genera conceptos y principios muchas veces antagónicos, fruto de la mezcla de clases sociales opuestas por intereses y hasta por generaciones.

9.- En cualquier análisis que se haga de la forma de actuar de nuestros connacionales, no debemos desconocer que en el país hoy hay mujeres y hombres que accionan, ejecutan y usan la razón para juzgar un fenómeno o un hecho, partiendo de su criterio ideológico y, a veces, por formar parte de segmentos sociales que nacieron y se desarrollaron en períodos históricos distintos al actual.

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10.- Para saber que estamos ante un ser humano de conducta nueva, no hay que estar en desacuerdo con el sistema social decadente que impera en el país, ni proceder como un juzgamundos. Basta con establecer las características, la desemejanza entre nuestros paisanos de ayer y los de hoy, en la precisión y claridad de sus ejecuciones.

11.- De la misma forma que hay que reconocer en el dominicano y en la dominicana de ayer, su carácter emprendedor, su afán y habilidad para iniciar proyectos, y encarar la solución de dificultades, en los coterráneos de hoy observamos el deseo de vida fácil, de tener todo a la mano sin el gran esfuerzo.

12.- Para que aquí la maquinación y otros tantos engaños disimulados se colocaran por encima de la lealtad, la sinceridad y la pura franqueza, necesariamente tenía que llegar la sociedad dominicana al estado de postración y bajeza moral que se encuentra hoy, con la agravante de que todavía no ha tocado fondo, porque lo principal y esencial de la podredumbre aún está por llegar.

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13.- Los hombres y las mujeres que en este país se mantienen abrazados a la confianza de alcanzar lo bueno que desean para las grandes mayorías nacionales, saben que en este mismo fango social se están gestando las fuerzas motrices que han de construir una sociedad nueva, de base económica fresca, y renovada superestructura que generará ideas, principios y normas de convivencia limpia, sana y ajustada a una ética moral opuesta a la que ahora padecemos y produce asco.

14.- No debemos olvidar que la frustración nunca debe apoderarse de aquellos seres humanos que creen en el progreso social y la sucesión de los sistemas sociales, que siempre llegan acompañados

de las más sentidas aspiraciones de los pueblos, en el orden material y espiritual.

15.- Las ciudadanas y los ciudadanos que creemos en el poder de decisión de las masas populares, cuando están bien dirigidas, orientadas y organizadas, estamos confiados en que más temprano que tarde, vamos a contar entre nosotros con la persona física de puros sentimientos y proceder intachable.

Santiago de los Caballeros,

6 de septiembre de 2021.