SANTIAGO, (Noticia.do).– Productores de arroz dominicanos expresaron preocupación este martes 6 de octubre ante la derogación del decreto que establecía protección arancelaria para el cereal importado, una decisión que abre un nuevo escenario de competencia con Estados Unidos y plantea interrogantes sobre la rentabilidad del campo y el precio de un alimento básico para las familias.
La medida está contenida en el decreto 635-26, fechado el 9 de septiembre de 2026, que deja sin efecto el 693-24, del 17 de diciembre de 2024. La disposición fue divulgada por medios nacionales el lunes 5 de octubre, en medio de las conversaciones comerciales entre República Dominicana y Estados Unidos.
Qué cambia con la derogación
El esquema anterior establecía un arancel de 20 % sobre el valor de determinadas importaciones dentro del contingente registrado ante la Organización Mundial del Comercio, y de 99 % fuera de ese cupo.
Además, reservaba una cuota preferencial de 23,300 toneladas métricas de arroz originario de Estados Unidos con arancel cero. Un informe del Departamento de Agricultura estadounidense explicó que volúmenes adicionales podían acogerse al contingente de la OMC, sujeto al 20 %, mientras que fuera de ambos cupos se aplicaba el 99 %. Por tanto, el cambio implica retirar un régimen de protección más amplio que un impuesto uniforme del 20 %.
El trasfondo es el calendario del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos —DR-CAFTA—. Según la documentación comercial estadounidense, el arroz originario de ese país debía acceder al mercado dominicano sin aranceles ni contingentes desde enero de 2025. Las autoridades estadounidenses cuestionaban las restricciones introducidas por el decreto de diciembre de 2024.
Productores temen perder rentabilidad
La preocupación de los agricultores se concentra en la posibilidad de que aumente la entrada de arroz importado a precios con los que la producción local tenga dificultades para competir.
El dirigente arrocero Marcelo Reyes Jorge, en declaraciones reseñadas por El Seis, advirtió sobre las diferencias entre las condiciones de producción dominicanas y los incentivos que recibe el agro estadounidense. También anunció la convocatoria de representantes del sector para evaluar una respuesta conjunta. Sus advertencias describen un riesgo económico; no constituyen evidencia de que la quiebra del sector ya haya ocurrido.
El impacto potencial alcanza a agricultores, trabajadores agrícolas, factorías, transportistas y comercios vinculados a la cosecha. En una publicación de 2024, el Ministerio de Agricultura situó la actividad arrocera en 21 provincias, con más de 30,000 productores, lo que muestra su importancia para las economías rurales y el Cibao.
Agricultura promete respaldo al sector
El ministro de Agricultura, Oliverio Espaillat, aseguró este martes que el Gobierno mantendrá su apoyo a los productores nacionales. Según declaraciones recogidas por Proceso, anunció un encuentro para la tarde en el Palacio Nacional, donde se abordaría la situación creada por la derogación.
En el reportaje que sirve de base a esta información también se mencionan expectativas de apoyo directo y un plan de mecanización agrícola. Sin embargo, la transcripción no precisa presupuestos, beneficiarios ni fechas de ejecución que permitan establecer cómo esas iniciativas compensarían la mayor competencia.
¿Bajará el precio del arroz?
Comerciantes entrevistados en el reportaje consideran que la eliminación de aranceles puede facilitar el acceso al cereal para familias de menores ingresos. Esa expectativa debe distinguirse de una rebaja ya comprobada.
Como explicación económica, retirar un impuesto puede reducir el costo de importar, pero no garantiza una disminución equivalente en el precio de la libra. El resultado dependerá también del precio internacional, el transporte, el tipo de cambio, los inventarios y los márgenes de comercialización.
El seguimiento deberá establecer cuánto arroz adicional entra al país, a qué precio llega y cuánto de ese cambio se refleja en colmados y supermercados. Para los productores, la pregunta inmediata es qué apoyo concreto recibirán para sostener sus cosechas y mejorar su competitividad.
