SANTIAGO, (Noticia.do).– El director ejecutivo de la Asociación para el Desarrollo, Inc. (APEDI), Saúl Abreu, advirtió sobre la descarga de aguas residuales en los arroyos Nibaje y Pontezuela, en Santiago, y planteó la necesidad de ampliar la infraestructura sanitaria para reducir la contaminación que llega al río Yaque del Norte.

Durante una entrevista en el programa El Café de Diario 55, Abreu sostuvo que el crecimiento urbano de Santiago ha superado la capacidad de algunas redes de alcantarillado, una situación que, según explicó, provoca desbordamientos y descargas hacia distintos cursos de agua.

El dirigente empresarial señaló que una parte importante de las aguas residuales generadas en la zona este de la ciudad termina en los arroyos Nibaje y Pontezuela, desde donde continúa su recorrido hacia el Yaque del Norte.

Como ejemplo, mencionó los fuertes olores que se perciben en las proximidades de la autopista Duarte y explicó que están relacionados, según su descripción, con descargas procedentes de zonas residenciales.

Colector Nibaje permitiría ampliar el tratamiento

Abreu destacó la importancia del proyecto conocido anteriormente como colector 10 y ahora denominado colector Nibaje.

Según sus estimaciones, la construcción de esa infraestructura y de los colectores secundarios necesarios permitiría aumentar la proporción de aguas residuales tratadas en Santiago del 28 % al 64 %.

Sin embargo, advirtió que la construcción del colector principal no resolvería por sí sola el problema si no se ejecutan las conexiones complementarias para transportar las aguas residuales hasta el sistema de tratamiento.

Las cifras ofrecidas por Abreu requieren confirmación mediante información técnica actualizada de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan).

Un problema que tiene antecedentes

La necesidad de ampliar el sistema sanitario de la zona este de Santiago no es nueva.

En septiembre de 2017, Coraasan anunció la construcción del colector Zona Este–Villa María como parte del proyecto de Pontezuela, destinado a recoger aguas residuales de diferentes urbanizaciones y conducirlas hacia la planta de tratamiento de Rafey.

Posteriormente, en agosto de 2024, la institución informó sobre la construcción del colector de Hoya del Caimito, con una inversión superior a RD$100 millones, para recoger descargas hacia la cañada de Pontezuela.

Estas intervenciones forman parte de los esfuerzos institucionales para reducir la contaminación de los afluentes del río Yaque del Norte.

Crecimiento urbano exige nuevas inversiones

Abreu también mencionó las dificultades que presentan sectores como Gurabo y Jacagua, donde el crecimiento residencial ha incrementado la demanda sobre redes sanitarias instaladas cuando la población era considerablemente menor.

El director ejecutivo de APEDI defendió la ejecución de obras de infraestructura, aunque provoquen interrupciones del tránsito y molestias temporales a residentes y comerciantes.

Explicó que estas inversiones suelen representar un desafío para las autoridades debido a sus elevados costos, los inconvenientes durante la construcción y su escasa visibilidad una vez terminadas.

Para Abreu, Santiago necesita acelerar la modernización de sus sistemas de saneamiento si aspira a consolidarse como una ciudad competitiva, habitable y atractiva para el turismo.

La situación también plantea la necesidad de conocer el estado actual del colector Nibaje, su presupuesto, el calendario de ejecución y el impacto previsto sobre las descargas que llegan al Yaque del Norte.