Por: Luis Fernandez
El Cuerno de África es un espacio geopolítico estratégico donde convergen importantes rutas marítimas comerciales, situado en el extremo oriental del continente africano. Está integrado principalmente por Etiopía, Eritrea, Somalia y Yibuti, su importancia se debe principalmente a su ubicación frente al mar Rojo y el golfo de Adén, conectando el océano Índico con el Mediterráneo a través del canal de Suez.
La región es fundamental para el comercio marítimo internacional y para las rutas energéticas, también posee una enorme importancia por sus recursos hídricos, especialmente el sistema del río Nilo, la zona se ha convertido en uno de los principales espacios de competencia geopolítica de África, donde convergen los intereses por el agua del Nilo, el control de rutas marítimas, el acceso al mar Rojo y la influencia política y militar regional.
El Cuerno de África reúne tres elementos fundamentales: agua, rutas marítimas y posición geográfica. Esto explica la presencia e interés de países como Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Irán, Estados Unidos, China y otros actores internacionales. En consecuencia, los conflictos locales pueden adquirir rápidamente una dimensión regional e internacional.
En la actualidad existen varios problemas que afectan a la región, Etiopia y Eritrea que antes eran una sola nación, libraron una guerra de unos 30 años que culminó con la derrota del ejército etíope en Eritrea en 1991, en 1993 se celebró un referéndum sobre la independencia que abrumadoramente fue favorable, la cual fue declarada oficialmente en ese mismo año, a partir de ese momento Etiopía perdió su acceso directo al mar.
La independencia de Eritrea no eliminó las tensiones con Etiopía. Entre 1998 y 2000, ambos países libraron una nueva guerra, principalmente por disputas fronterizas. El conflicto produjo decenas de miles de muertos, desplazó a cientos de miles de personas y provocó graves consecuencias económicas y humanitarias. En junio del 2000, Etiopía y Eritrea acordaron un cese de hostilidades.
Posteriormente, en diciembre del 2000, firmaron el Acuerdo de Argel, que estableció mecanismos para poner fin formalmente al conflicto y resolver la disputa fronteriza. La guerra dejó una relación profundamente deteriorada entre los dos Estados. Aunque hubo un
acuerdo de paz, la frontera permaneció militarizada y las relaciones diplomáticas estuvieron prácticamente congeladas durante años.
La situación conflictiva entre ambas naciones ha continuado, por un lado, por cuestiones fronterizas, ya que Etiopia considera que el Ejército Eritreo sigue ocupando parte del territorio constitucional etíope en la región de Tigray, la determinación de Etiopía de obtener acceso libre al mar Rojo a través del puerto eritreo de Assab y problemas de seguridad.
Además, Etiopia está al borde de una guerra civil luego que 7 grupos
rebeldes de distintas partes del país anunciaron la creación de una coalición militar denominada Alianza de las Fuerzas Populares Etíopes por la Supervivencia, con el objetivo declarado de derrocar al Gobierno federal de Adís Abeba encabezado por el primer ministro Abiy Ahmed Ali,los combates entre los rebeldes y las fuerzas federales que comenzaron en los estados septentrionales de Tigray, Amhara y Afar han dejado cientos de muertos.
Estos enfrentamientos podrían marcar el inicio de un conflicto potencialmente devastador en la nación africana, que todavía se recupera de una sangrienta guerra civil que causó miles de muertos entre 2020 y 2022. El nuevo estallido de violencia se produce tras meses de creciente tensión y amenaza con reactivar a gran escala un conflicto que rompe el acuerdo de paz firmado en 2022.
Asimismo, Etiopía mantiene relaciones tensas con Egipto debido a la disputa en torno a la construcción en el curso alto del río Nilo, de la Gran Presa del Renacimiento Etíope, lo que Egipto considera que pone en riesgo la seguridad hídrica de esa nación, limitará la cantidad de agua que fluye río abajo, lo que amenaza gravemente el vasto sistema de riego que sustenta la economía agrícola del país norteafricano.
Además, existen otros problemas en la región como la inestabilidad política de Somalia, la guerra interna y la crisis humanitaria del Sudan, la competencia estratégica entre potencias regionales e internacionales por el Mar rojo y numerosos problemas internos de la región, que están llevando al cuerno de África a intensificar los enfrentamientos y a aumentar las tensiones en la región.
En la actualidad el gobierno etíope ha acusado formalmente a Sudán, Egipto y Eritrea de financiar y armar a los rebeldes., lo que ha provocado una crisis diplomática sin precedentes que incluye la ruptura total de relaciones diplomáticas entre Etiopía y Eritrea, elevando el riesgo de una crisis diplomática regional y de que el conflicto civil se convierta en una guerra en el Cuerno de África.
Esta crisis no es solo una crisis diplomática bilateral entre Etiopia y Eritrea, detrás de ella están el conflicto del Tigray, la búsqueda de una salida al mar rojo, las disputas por el Nilo y la creciente competencia geopolítica por el control de una de las zonas estratégicas más importantes del mundo, el agua que es un problema fundamental, no puede explicar por sí sola las crisis del Cuerno de África.
La región se ha convertido en uno de los principales escenarios de la competencia geopolítica mundial, donde los conflictos internos, las disputas territoriales y el control de las rutas marítimas se entrelazan con los intereses de las grandes potencias, lo que pone a prueba la capacidad de las naciones para defender sus intereses sin vulnerar la soberanía de otros pueblos y amenazar la paz mundial.
Luis Fernández, Analista Político y escritor
8/10/26
Santo Domingo R.D.