SANTO DOMINGO, (Noticia.do).– El presidente del Centro Financiero BHD, Luis Molina Achécar, planteó que República Dominicana necesita una nueva etapa de reformas económicas y sociales enfocadas en elevar la productividad, transformar la educación y acelerar la adopción responsable de la inteligencia artificial para sostener el crecimiento y avanzar hacia mayores niveles de bienestar.

El empresario hizo el planteamiento durante el almuerzo institucional de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AMCHAMDR), celebrado el 14 de septiembre, encuentro cuya realización y participación de Molina Achécar como orador invitado constan en la agenda oficial de la entidad empresarial.

Molina Achécar sostuvo que el crecimiento alcanzado por República Dominicana durante las últimas décadas obliga ahora a enfrentar desafíos diferentes a los que permitieron impulsar la economía a partir de las reformas estructurales de los años noventa.

A su juicio, el país debe pasar hacia un modelo en el que una mayor proporción del crecimiento provenga de aumentos de productividad, innovación, formación de capital humano y sofisticación empresarial.

Advierte sobre riesgo de estancamiento

El presidente del Centro Financiero BHD señaló que República Dominicana ha alcanzado una posición económica que la acerca a lo que definió como un punto crítico para países de ingreso medio, por lo que consideró necesario evitar un período prolongado de bajo crecimiento relativo.

Actualmente, el Banco Mundial clasifica a República Dominicana como una economía de ingreso mediano alto. Para el año fiscal 2027, ese grupo comprende economías con un ingreso nacional bruto per cápita de entre US$4,636 y US$14,375.

El propio Banco Mundial ha señalado que, para que República Dominicana pueda avanzar hacia una economía de ingreso alto, necesita elevar la productividad mediante reformas en capital humano, competitividad, innovación, calidad de los servicios públicos y eficiencia del gasto.

Molina Achécar sostuvo que alcanzar esas transformaciones requerirá acuerdos entre los diferentes sectores de la sociedad.

“El crecimiento económico y la prosperidad dependen, no solo de nuestra capacidad de invertir y emprender, sino también de nuestra capacidad para dialogar, cooperar y construir consensos”, expresó.

Según el empresario, las reformas que necesitan continuidad en el tiempo requieren capital social y capacidad de concertación entre el Estado, las empresas y otros actores de la sociedad.

Educación, uno de los principales desafíos

Uno de los puntos centrales de su intervención fue la situación del sistema educativo dominicano.

Molina Achécar recordó que han transcurrido más de una década desde la aplicación del equivalente al 4 % del producto interno bruto para la educación preuniversitaria y desde la firma del Pacto Nacional para la Reforma Educativa.

Según afirmó durante su exposición, en ese período el país ha destinado aproximadamente US$50,000 millones al sector educativo sin obtener resultados proporcionales a las expectativas creadas por ese nivel de inversión.

Los registros oficiales del Ministerio de Educación muestran la magnitud del esfuerzo presupuestario: la ejecución del MINERD pasó de aproximadamente RD$95,050 millones en 2013 a más de RD$304,900 millones en 2025.

Molina Achécar planteó que el debate ya no debe limitarse al volumen de recursos destinados al sistema, sino concentrarse en su capacidad para formar bachilleres, técnicos y profesionales con las competencias que demanda una economía cada vez más dependiente del conocimiento y la tecnología.

Propuso reorientar el sistema educativo hacia la excelencia académica, la enseñanza técnica y la formación cívica y ética.

Inteligencia artificial y competitividad

Otro de los desafíos identificados por Molina Achécar es la rápida expansión de la inteligencia artificial y su impacto en las empresas, los empleos y los mercados internacionales.

Consideró que el sector empresarial dominicano debe acelerar la incorporación de estas tecnologías para evitar rezagos frente a competidores internacionales, pero insistió en que su adopción debe realizarse con criterios éticos y marcos regulatorios adecuados.

Afirmó que la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para elevar considerablemente la productividad, aunque advirtió sobre los riesgos derivados de un uso irresponsable.

Para Molina Achécar, las empresas dominicanas tendrán que combinar inversión tecnológica con capacitación de sus empleados, modernización de procesos y cambios en sus modelos de gestión.

Productividad, clave para el próximo ciclo económico

El planteamiento coincide con uno de los principales retos estructurales identificados para la economía dominicana.

El Banco Mundial señaló en su actualización sobre República Dominicana que la economía creció 2.1 % en 2025 y proyectó una expansión de 3.6 % para 2026 y 4.4 % para 2027. El organismo entiende que sostener el crecimiento en el mediano plazo requerirá reformas que impulsen productividad, innovación y capital humano.

Molina Achécar sostuvo además que buena parte de la creación de riqueza ocurre dentro de las empresas mediante innovación, eficiencia y mayor sofisticación productiva.

El ejecutivo afirmó que el objetivo final de una estrategia de crecimiento no debe limitarse a mejorar cifras macroeconómicas, sino traducirse en mejores condiciones de vida.

“Nuestro compromiso con el progreso del país va mucho más allá de cifras e indicadores. Debe estar encaminado a propiciar las condiciones para el bienestar de nuestra gente”, señaló.

Al concluir su intervención, llamó a impulsar políticas públicas, educación de calidad y empresas más productivas bajo una visión centrada en las personas.

Su planteamiento coloca sobre la mesa un debate que será determinante para la economía dominicana en los próximos años: cómo pasar de un modelo que ha logrado crecer durante décadas a otro capaz de generar más riqueza por trabajador, aprovechar las nuevas tecnologías y convertir la inversión educativa en mejores capacidades para la población.