SANTO DOMINGO, (Noticia.do).– La directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en República Dominicana (FLACSO RD), Cheila Valera, advirtió que aumentar los años que niños y adolescentes permanecen dentro del sistema escolar no garantiza que estén adquiriendo los conocimientos y competencias que necesitarán para desenvolverse en la sociedad.

“Escolaridad no significa educación. Hemos incrementado los años de escolaridad, pero estar sentado en un pupitre no significa que se esté aprendiendo”, afirmó Valera durante una entrevista para “Reseñas, el Podcast”.

Su planteamiento cobra especial relevancia tras la publicación de PISA 2025, cuyos resultados muestran que República Dominicana mantuvo un desempeño estadísticamente similar al de 2022 en matemáticas, lectura y ciencias, aunque continúa considerablemente por debajo de los promedios de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Según la evaluación, solo 9 % de los estudiantes dominicanos de 15 años alcanzó al menos el nivel básico de competencia en matemáticas, 23 % en lectura y 26 % en ciencias.

Datos clave

  • Solo 9 de cada 100 estudiantes alcanzaron el nivel básico establecido por PISA 2025 en matemáticas.
  • En lectura, aproximadamente 23 de cada 100 lograron el nivel mínimo de competencia.
  • Un estudio longitudinal de estudiantes que ingresaron a secundaria en 2017-2018 encontró que alrededor de un tercio salió del sistema sin completar ese nivel durante el período analizado.

“Pobreza de aprendizaje”

Valera explicó que organismos internacionales como la UNESCO y el Banco Mundial han advertido sobre la denominada pobreza de aprendizaje, expresión utilizada para describir situaciones en las que los estudiantes permanecen dentro del sistema escolar sin desarrollar competencias fundamentales.

“No solamente no se está aprendiendo suficientemente en la escuela, sino que vemos niños y niñas que no pueden comprender un texto simple ni realizar un cálculo sencillo”, sostuvo.

El Banco Mundial estimó, utilizando los últimos datos comparables disponibles antes de los cierres escolares provocados por la pandemia, que 78 % de los niños dominicanos en edad avanzada de primaria no alcanzaba la competencia mínima de lectura, ajustando el indicador por los menores que se encontraban fuera de la escuela.

El dato no mide exactamente lo mismo que PISA, pues corresponde a otra edad y metodología, pero evidencia la persistencia del desafío relacionado con la adquisición de aprendizajes fundamentales.

¿Qué reveló PISA 2025 sobre República Dominicana?

Los resultados de PISA 2025 fueron divulgados por la OCDE el 8 de septiembre de 2026.

República Dominicana obtuvo un promedio de 361 puntos en ciencias, 339 en matemáticas y 346 en lectura.

La OCDE determinó que los resultados de 2025 fueron estadísticamente similares a los obtenidos por el país en 2022. A más largo plazo, ciencias presenta una mejoría respecto a 2018, cuando el país obtuvo 336 puntos.

Sin embargo, las cifras muestran que una elevada proporción de alumnos permanece por debajo del umbral considerado necesario para utilizar conocimientos básicos en situaciones cotidianas.

En matemáticas, 90.6 % de los estudiantes dominicanos quedó por debajo del nivel 2, considerado por PISA como el nivel básico de competencia.

Desigualdad condiciona los resultados educativos

Valera identificó las condiciones socioeconómicas entre los factores que más influyen sobre las oportunidades de aprendizaje.

PISA 2025 también encontró diferencias vinculadas al origen socioeconómico: los estudiantes dominicanos pertenecientes al 25 % de hogares más favorecidos superaron en ciencias por 69 puntos a los ubicados en el 25 % socioeconómicamente más desfavorecido.

Aun así, la diferencia fue inferior a los 85 puntos registrados como promedio entre los países de la OCDE.

La evaluación determinó además que el nivel socioeconómico explicó alrededor del 10 % de la variación del desempeño en ciencias dentro de República Dominicana.

Diferencias entre niños y niñas

Las brechas de género también aparecen en los resultados educativos.

En PISA 2025, los varones dominicanos obtuvieron en matemáticas un promedio aproximadamente seis puntos superior al de las niñas.

En lectura ocurrió lo contrario: las niñas aventajaron a los varones por unos 30 puntos. En ciencias también registraron un desempeño promedio ligeramente superior.

Estas diferencias, sin embargo, conviven con un problema común: tanto niños como niñas presentan elevados porcentajes de desempeño por debajo de los niveles mínimos establecidos por la evaluación internacional.

Más inversión no significa automáticamente más aprendizaje

Valera reconoció que República Dominicana ha aumentado considerablemente los recursos destinados al sistema educativo desde la aplicación del financiamiento equivalente al 4 % del Producto Interno Bruto para la educación preuniversitaria.

“República Dominicana ha incrementado mucho los insumos en educación. Tenemos más escuelas, más transporte, más alimentación, más docentes y más libros”, señaló.

No obstante, sostuvo que la disponibilidad de recursos no produce automáticamente mejores aprendizajes.

“Ningún insumo particular y suelto puede ayudarnos a conseguir los resultados que queremos”, afirmó.

La Ley General de Educación 66-97 establece que el gasto público educativo debe alcanzar como mínimo el 16 % del gasto público total o el 4 % del PIB, seleccionándose el monto mayor.

Para Valera, uno de los desafíos consiste en lograr que infraestructura, docentes, alimentación escolar, transporte y materiales funcionen articuladamente alrededor de un propósito fundamental: que los estudiantes aprendan.

Burocracia resta tiempo a docentes y directores

La directora de FLACSO RD también llamó la atención sobre las cargas administrativas existentes dentro de los centros educativos.

Consideró que directores y maestros dedican parte de su jornada a procedimientos burocráticos que podrían reducir el tiempo disponible para acompañar directamente los procesos pedagógicos.

“Tenemos que lograr una mayor concentración de todo el sistema en el aprendizaje”, insistió.

PISA 2025 aporta otro elemento al debate: alrededor del 50 % de los estudiantes dominicanos dijo haber faltado al menos un día completo de clases durante las dos semanas anteriores a la evaluación.

La prueba también encontró que el 45 % había faltado al menos a una clase durante ese período.

Participación de las familias

Valera señaló asimismo que las condiciones económicas y laborales dificultan la participación de numerosos padres en la educación de sus hijos.

Muchas familias, explicó, deben concentrar buena parte de su tiempo en producir los ingresos necesarios para cubrir sus necesidades básicas.

A esto se agrega que numerosas mujeres participan en el mercado laboral mientras continúan soportando una proporción importante de las responsabilidades domésticas y del cuidado familiar.

Por esa razón, planteó que las escuelas deben desarrollar horarios y mecanismos de participación que tomen en consideración la realidad laboral de las familias.

Los datos de PISA 2025 muestran precisamente un descenso en algunos indicadores de acompañamiento familiar.

El 49 % de los estudiantes dominicanos dijo que sus padres o tutores les preguntaban al menos una vez por semana qué habían hecho en la escuela, frente al 65 % que respondió lo mismo en PISA 2022.

Cerca de un tercio de una cohorte salió sin terminar secundaria

Otro desafío señalado por Valera es la discontinuidad de los estudios secundarios.

Un estudio presentado en 2026 por la Iniciativa Dominicana por una Educación de Calidad (IDEC), elaborado a partir del seguimiento de estudiantes que ingresaron por primera vez a secundaria durante el año escolar 2017-2018, encontró que aproximadamente 32.6 % de la cohorte analizada fue clasificada como desertora durante el período estudiado.

El dato requiere una precisión: no representa una tasa anual de deserción escolar, sino el resultado del seguimiento longitudinal de una cohorte durante varios años.

Otra medición incluida en el estudio establece que 34.3 % de los estudiantes seguidos no había completado la secundaria después de ocho años y tampoco figuraba inscrito en alguno de los sistemas educativos analizados.

La situación fue más pronunciada entre los varones.

El desafío: convertir inversión en aprendizaje

Para Valera, la discusión educativa dominicana debe superar la evaluación aislada de cuántas escuelas se construyen, cuántos estudiantes están matriculados o cuánto dinero recibe el sistema.

El verdadero indicador de éxito, sostiene, debe ser cuánto están aprendiendo los estudiantes y qué capacidades desarrollan para desenvolverse posteriormente en la universidad, el mercado laboral y la sociedad.

La advertencia coincide con uno de los principales mensajes que dejan los resultados de PISA 2025: República Dominicana registra avances respecto de mediciones anteriores en determinadas áreas, particularmente ciencias, pero mantiene una brecha considerable entre estar escolarizado y alcanzar las competencias educativas esperadas.