La especialista Ana María Raad planteó que los gobiernos deben fortalecer la formación docente, reducir las desigualdades entre escuelas e incorporar la tecnología con objetivos pedagógicos definidos.
SANTO DOMINGO.— La antropóloga e investigadora Ana María Raad advirtió que América Latina continúa enfrentando dificultades para garantizar una educación equitativa y de calidad, debido a las brechas de aprendizaje, las diferencias entre la enseñanza pública y privada y los desafíos tecnológicos y socioemocionales del siglo XXI.
Durante una entrevista en “Reseñas, el Podcast”, la especialista en educación, innovación y cultura afirmó que los problemas se profundizaron después de la pandemia, principalmente en áreas fundamentales como lectura, lenguaje y matemáticas. También señaló un aumento de las preocupaciones relacionadas con la convivencia escolar, la salud mental y el ausentismo estudiantil.
Datos clave
- Persisten rezagos regionales en lectura, lenguaje y matemáticas.
- Raad considera que la calidad educativa depende de la preparación y las condiciones de los docentes.
- La tecnología y la inteligencia artificial deben utilizarse con objetivos pedagógicos definidos.
Raad explicó que, aunque los países latinoamericanos presentan realidades económicas, sociales y educativas diferentes, comparten deficiencias importantes en sus procesos de enseñanza y aprendizaje.
“En América Latina todavía no logramos que todos los niños y niñas tengan una educación adecuada para su edad y sus conocimientos”, expresó.
Formación docente como prioridad
La fundadora de la Fundación Reimagina sostuvo que la calidad de los sistemas educativos está directamente relacionada con la preparación de los maestros.
Por esa razón, consideró indispensable ofrecer capacitación continua, acompañamiento profesional y mejores condiciones laborales para quienes trabajan en las aulas.
“Ningún país puede tener una mejor educación que sus profesores”, manifestó Raad.
La especialista planteó que los docentes del siglo XXI no solo deben dominar los contenidos académicos, sino también desarrollar habilidades para estimular el pensamiento crítico, resolver problemas y establecer una conexión emocional con sus estudiantes.
Tecnología e inteligencia artificial en las aulas
Raad afirmó que la tecnología y la inteligencia artificial pueden contribuir a mejorar la educación, siempre que sean incorporadas con una finalidad claramente definida.
Entre sus posibles aplicaciones mencionó la identificación temprana de estudiantes en riesgo de abandonar la escuela, la personalización de los contenidos y la reducción del tiempo que los maestros dedican a tareas administrativas.
La especialista advirtió, sin embargo, que la incorporación de herramientas digitales no debe convertirse en un objetivo aislado ni sustituir el papel de los docentes.
El desafío, según explicó, consiste en utilizar la innovación tecnológica para fortalecer los procesos de aprendizaje y responder a las necesidades específicas de cada comunidad educativa.
Desigualdad entre educación pública y privada
Al referirse a las diferencias existentes entre la educación pública y privada, Raad señaló que las políticas educativas deben concentrar mayores recursos en los centros escolares con más necesidades.
También defendió una inversión pública sostenida que permita mejorar la infraestructura, la capacitación docente y el acceso a herramientas pedagógicas.
“La educación siempre es el hermano o la hermana pobre del presupuesto nacional”, sostuvo.
La investigadora indicó que las desigualdades económicas y territoriales afectan las oportunidades de aprendizaje y dificultan que todos los estudiantes alcancen los conocimientos correspondientes a su edad.
Salud mental y convivencia escolar
Raad incluyó entre los principales desafíos educativos de la región los problemas de salud mental, la convivencia dentro de las escuelas y el ausentismo.
Estos factores, señaló, influyen directamente en la permanencia de los estudiantes y en su capacidad para aprender.
La especialista recomendó fortalecer los mecanismos de acompañamiento emocional y crear entornos escolares seguros, inclusivos y capaces de atender las necesidades sociales de niños y adolescentes.
Escuchar a los estudiantes
Raad consideró necesario consultar a niños y adolescentes para conocer cómo perciben la educación que reciben y determinar si los programas académicos responden a sus intereses y necesidades.
A su juicio, escuchar a los estudiantes puede ayudar a diseñar políticas educativas más pertinentes y mejorar su participación en los procesos de aprendizaje.
La investigadora concluyó que América Latina necesita combinar inversión, formación docente, innovación tecnológica y políticas de equidad para reducir las brechas que todavía limitan el acceso a una educación de calidad.
