La caña de azúcar que llegó a RD en 1493 une Barcelona con La Vega

La caña de azúcar que llegó a RD en 1493 une Barcelona con La Vega

Hace 530 años, un catalán cambió la historia dominicana para siempre

Barcelona (Noticia.do).-El Consulado General de la República Dominicana en Barcelona fue el escenario, el pasado 24 de febrero, de una conferencia académica que trazó el origen histórico de la industria azucarera dominicana hasta un navegante tarraconense del siglo XV: Miquel Ballester, quien acompañó a Cristóbal Colón en su segundo viaje en 1493 y que, según investigaciones históricas, introdujo la caña de azúcar en La Hispaniola, sentando las bases de una actividad económica que transformaría para siempre la identidad dominicana y la configuración del Caribe colonial.

Caña de azúcar: Un tarraconense en el origen del «oro blanco» dominicano

La conferencia, titulada «El legado compartido entre Tarragona y la República Dominicana», incluyó la proyección del documental Sucre (Azúcar), dirigido por Vicky Roldán y basado en las investigaciones del historiador Ernest Vallhonrat. La obra rescata la trayectoria de Ballester, quien en 1505 estableció los primeros ingenios azucareros en La Vega, municipio de la Cibao, dando inicio formal a una producción que conectaría la isla con las rutas comerciales europeas y la ubicaría en el centro del naciente mundo atlántico.

El análisis académico estuvo a cargo de la profesora Alba Alonso, de la Universidad Rovira i Virgili, quien examinó el peso de la producción azucarera caribeña en el desarrollo económico de España y Europa, y sus consecuencias estructurales en el ámbito atlántico. La conferencia no eludió las complejidades del proceso colonial: el denominado «oro blanco del Caribe» no solo configuró la economía de la isla, sino que determinó su estructura social, cultural y demográfica, incluidos los procesos migratorios forzados que definirían siglos de historia dominicana.

La figura de Ballester está documentada, entre otras fuentes, por Fray Bartolomé de las Casas, quien lo describió como hombre «virtuoso y honrado». Nacido en Tarragona en 1436, fue primer oficial de Bartolomé Colón —hermano del Almirante— y participó activamente en la fundación de los primeros asentamientos coloniales en La Hispaniola. Un monumento erigido en la República Dominicana lo recuerda hasta hoy: una escultura que muestra bueyes transportando un carro cargado de caña de azúcar, con mención expresa a quien llevó ese cultivo al Caribe.

La diáspora dominicana en Cataluña, protagonista del debate histórico

El evento se enmarcó en la segunda edición de la Semana del Orgullo Quisqueyano, iniciativa del cónsul general Antonio José Gómez Peña orientada a proyectar la identidad dominicana en Cataluña, Aragón y Andorra. La actividad fue articulada institucionalmente a través de la Sección de Asuntos Educativos del consulado, bajo la dirección de Liana Yamell Zamora Richardson, y moderada por la gestora cultural dominicana Consuelo Velásquez, quien llevó el proyecto a la sede consular.

Para la comunidad dominicana residente en Cataluña —una de las más numerosas de la diáspora en España— el evento tuvo una dimensión particular: el debate no giró solo en torno al pasado, sino también sobre cómo la memoria histórica compartida puede alimentar nuevas formas de cooperación cultural e investigativa entre ambos territorios. La directora del documental participó en el coloquio, aportando el contexto investigativo de la obra y abriendo el espacio a una lectura crítica del período colonial.

Cinco siglos de historia que aún determinan a RD

El significado de esta conferencia para los dominicanos va más allá del dato histórico. La industria azucarera que Ballester contribuyó a fundar en 1505 en La Vega moldeó la demografía del país, determinó la llegada masiva de esclavizados desde África, configuró la estructura de clases del período colonial y dejó huellas que los historiadores dominicanos y caribeños aún debaten. Reconocer ese origen desde una institución consular en Europa, con respaldo académico universitario y una obra audiovisual rigurosa, representa un paso en la reivindicación crítica —no complaciente— de esa memoria.

El cónsul Gómez Peña señaló que la promoción de investigaciones históricas rigurosas contribuye a posicionar a la República Dominicana desde el conocimiento, la cultura y la memoria compartida en escenarios internacionales. La sede consular de Barcelona se consolida así como un espacio no solo de gestión administrativa para la diáspora, sino de producción y difusión de cultura e historia dominicana en Europa.

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