SANTO DOMINGO (Noticia.do) Mientras la figura del joven enmascarado que camina en cuatro patas inunda TikTok y genera debate en toda América Latina, el doctor Vicente Vargas, psiquiatra, psicoterapeuta y expresidente de la Sociedad Dominicana de Psiquiatría, lanzó esta semana una advertencia que reencuadra el fenómeno: los therianistas que se exhiben en redes no son los que preocupan clínicamente. El verdadero caso psiquiátrico es silencioso, de bajo perfil, y cree con absoluta convicción que es un animal.
Vargas ofreció sus declaraciones al periodista Federico Méndez en el programa Esferas de Poder, que se transmite los domingos de 8:00 a 9:00 de la mañana por RNN Canal 27.
Dos tipos de therian: la distinción que los medios no están haciendo
La confusión generalizada entre therian como subcultura y therian como condición clínica es, según Vargas, el error de base en todo el debate público. «Los verdaderos therian son clínicos, o sea, son los individuos que pudieran tener un trastorno psiquiátrico como tal. Son personas de muy bajo perfil, no les gusta que se sepa nada de ellos», explicó el especialista.
Según Vargas, este individuo clínico no usa máscara ni publica videos. Se cree literalmente un animal —lobo, caballo, perro—, siente que tiene cola o orejas, y en algunos casos presenta el síndrome del miembro fantasma referido a partes del cuerpo animal que cree tener. «El therian verdadero es un therian clínico, que es un individuo que tiene una idea delirante. Y un delirio es una idea falsa, patológica e irrebatible», recalcó.
Esta distinción coincide con los hallazgos más recientes de la comunidad científica internacional. Un estudio de 2025 publicado en Neuroscience & Biobehavioral Reviews —el análisis más exhaustivo documentado hasta la fecha con 77 casos clínicos— encontró que la teriantropía clínica se asocia principalmente a trastornos psicóticos en un 41 % de los casos, seguida de depresión psicótica en un 24 % y trastorno bipolar en un 18 %.
Los principales organismos psiquiátricos internacionales, no obstante, no clasifican la identidad therian no clínica como trastorno, y los expertos advierten contra confundirla con los casos clínicos o sensacionalizar el fenómeno. El doctor Vargas apunta en la misma dirección: quien aparece bailando con orejas de lobo en redes sociales no es el paciente que le preocupa.
Un fenómeno antiguo amplificado por la pandemia y las redes
Para Vargas, la tecnología y las redes sociales crearon el escenario perfecto para que se masificara algo que en realidad existe desde la antigüedad. «Ese fenómeno es viejísimo», sostuvo, y citó un ejemplo bíblico que pocos analistas han mencionado: el rey Nabucodonosor, quien según el Antiguo Testamento vivió siete años actuando como un animal salvaje, dejándose crecer el pelo y comiendo hierba, antes de recuperar la razón. «La therian es algo viejo», afirmó.
La pandemia, en ese contexto, actuó como catalizador. El psiquiatra advirtió que la Organización Mundial de la Salud ya había vaticinado una epidemia de trastornos mentales tras el COVID-19, y que en República Dominicana esa proyección se cumplió: depresiones, ansiedad, adicciones, divorcios y violencia han crecido de forma significativa. Vargas advirtió también sobre el aumento del trastorno de personalidad antisocial, señalando que se trata de individuos que no se rigen por los valores ni por las normas del respeto, solidaridad y tolerancia.
El especialista señaló que desde el gobierno del presidente Luis Abinader existe una preocupación por este tema, aunque consideró que queda mucho trabajo por hacer en materia de salud mental pública, especialmente ante el espejo de la violencia y las adicciones que afectan cotidianamente a la sociedad dominicana.
Lo que deben saber los padres dominicanos
El debate que rodea a los therianistas de TikTok tiene una dimensión práctica para muchas familias. La psicología del desarrollo internacional coincide en que en la mayoría de los casos, identificarse como therian funciona como exploración de identidad, búsqueda de pertenencia y regulación emocional durante la adolescencia, y que el fenómeno no difiere estructuralmente de subculturas anteriores como los emos o los punks.
Sin embargo, la señal de alarma que traza el doctor Vargas —y que confirma la evidencia científica— es clara: si hay convicción delirante de que el cuerpo se transforma en animal, pérdida del juicio de realidad o deterioro funcional, ya no se habla de exploración cultural sino de un cuadro que requiere evaluación neurológica y psiquiátrica. Esa es la frontera que los padres, maestros y comunicadores dominicanos deben conocer.
República Dominicana ya registra que el 20 % de su población padece algún trastorno mental, según datos recientes recogidos por este medio. La discusión sobre los therianistas, más que una moda viral, es también una oportunidad para hablar en serio de salud mental.




