El bitcoin, la criptomoneda más reconocida a nivel mundial, ha experimentado una notable caída del 44% desde su punto álgido en octubre, descendiendo por debajo de los US$ 70.000 por primera vez en 15 meses. Lo desconcertante es que esta racha bajista de cuatro meses se produce en un contexto que, en teoría, debería favorecerlo, desafiando su reputación como "oro digital" y activo refugio.
Históricamente, se ha defendido que el bitcoin debería funcionar como "oro digital", un activo seguro al que los inversores recurren en tiempos de dificultad económica o inestabilidad geopolítica. Sin embargo, el panorama actual contradice esta teoría. La tensión geopolítica global, con amenazas de conflicto y disputas comerciales, junto con la creciente ansiedad en los mercados bursátiles debido a los avances en inteligencia artificial, han impulsado un rally sin precedentes en el precio del oro, superando los US$ 5.500 por onza troy.
El oro, un activo tangible y escaso, ha demostrado su capacidad para preservar valor. En contraste, el bitcoin ha perdido un 20% en lo que va de año, a pesar de toda esta incertidumbre. Algunos analistas, como Michael Burry, sugieren que la volatilidad observada en el oro y la plata podría deberse a que los inversores de criptomonedas están liquidando sus posiciones en metales preciosos para cubrir las pérdidas en sus inversiones en bitcoin.
La victoria electoral de Donald Trump en noviembre de 2024 había generado optimismo en el mercado de criptomonedas, impulsando el precio del bitcoin y otros activos digitales. Trump, quien antes mostraba escepticismo, adoptó una postura más favorable hacia los activos digitales, prometiendo eliminar regulaciones que, según él, obstaculizaban el crecimiento del sector. Sin embargo, este "impulso Trump" parece haberse desvanecido, y el bitcoin no ha logrado capitalizar el sentimiento de aversión al riesgo que recorre otros mercados.
La divergencia entre el comportamiento del oro, que ha subido un 24% desde octubre, y el del bitcoin, que ha caído un 44%, ha reforzado las dudas sobre si el bitcoin realmente puede ser considerado "oro digital". Los inversores, en lugar de ver el miedo generalizado como una razón para comprar bitcoin, lo interpretan como una señal para vender. La falta de una autoridad clara para estabilizar los mercados de criptomonedas, como señaló el secretario del Tesoro Scott Bessent, tampoco contribuye a mejorar la confianza.
A pesar del panorama actual, la historia del bitcoin ofrece un atisbo de esperanza. El activo ha experimentado caídas significativas en el pasado, como el desplome de 2014 tras el hackeo de Mt. Gox, la caída del 74% en 2018, y las crisis consecutivas de 2021 y 2022, provocadas por preocupaciones regulatorias y escándalos como el de FTX. En cada una de estas ocasiones, el bitcoin ha logrado recuperarse por completo en un plazo aproximado de año y medio, sugiriendo que el actual "invierno cripto" podría ser temporal.