La tensión diplomática entre Panamá y China se intensifica después de que la Corte Suprema panameña declarara inconstitucional el contrato de operación de dos puertos clave. La oficina de asuntos de Hong Kong y Macao de China calificó la decisión de "absurda, vergonzosa y patética", pero el gobierno panameño, encabezado por el presidente José Raúl Mulino, ha reafirmado su soberanía y el respeto por las decisiones judiciales independientes.
El ministro de Economía y Finanzas de Panamá, Felipe Chapman, en una entrevista con CNN en Español, enfatizó que "Panamá es un Estado de derecho". Esta declaración subraya la firmeza del gobierno ante las críticas chinas, asegurando que las decisiones judiciales son respetadas y que el país opera bajo un marco legal sólido.
Aunque los detalles específicos que llevaron a la declaración de inconstitucionalidad no se detallan en la información proporcionada, la decisión de la Corte Suprema tiene implicaciones significativas para las relaciones bilaterales y la inversión extranjera en Panamá. La postura del gobierno panameño busca proyectar estabilidad y seguridad jurídica a pesar de la controversia.
La reacción de la oficina de asuntos de Hong Kong y Macao de China evidencia la gravedad con la que Pekín percibe la anulación del contrato. Sin embargo, Panamá se mantiene firme en su defensa de la independencia de su poder judicial, un pilar fundamental de cualquier Estado de derecho. El presidente Mulino ha sido claro en que las decisiones de los tribunales son soberanas y deben ser respetadas.
