Los precios del petróleo experimentaron un alza significativa, alcanzando máximos de casi siete meses, mientras que el oro se cotizó por encima de los US$ 5.000 por onza troy. Este repunte en los mercados de materias primas se produce en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, generando preocupación por posibles interrupciones en el suministro global de energía.
Las negociaciones entre enviados de Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear iraní en Ginebra han estado marcadas por la falta de reconocimiento de ciertas "líneas rojas" por parte de los negociadores iraníes, según declaraciones del vicepresidente estadounidense J. D. Vance. Paralelamente, Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el Medio Oriente, aumentando la inquietud sobre un posible conflicto.
Daniela Hathorn, analista sénior de mercados en Capital.com, señaló que "la renovada tensión geopolítica entre EE.UU. e Irán ahora claramente se refleja en los precios".
El crudo Brent, referencia global, subió un 1,86% a US$ 71,66 por barril, mientras que el crudo estadounidense avanzó un 1,9% a US$ 66,43. Estos incrementos se suman a las fuertes alzas del día anterior. El oro, tradicional refugio en tiempos de incertidumbre, recuperó los US$ 5.000 por onza troy, continuando su tendencia alcista.
Ole Hansen, jefe de estrategia de materias primas de Saxo Bank, comentó que "el movimiento más reciente [en los precios del petróleo] señala un fortalecimiento del mercado ante una ya notable prima de riesgo geopolítico, ya que la arteria petrolera más importante del mundo vuelve a estar al alcance de un conflicto".
La atención se centra en el Estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por donde fluye aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. Irán ha realizado ejercicios navales en la zona, lo que ha generado aún más nerviosismo. Una interrupción en este estrecho podría tener consecuencias devastadoras para el suministro global de petróleo y, consecuentemente, para los precios al consumidor y la inflación mundial.
Los mercados energéticos están comenzando a incorporar un mayor riesgo debido a la posición de Irán como un gran productor y su ubicación en el corazón del Estrecho de Ormuz. Incluso amenazas creíbles a las rutas de navegación podrían generar un shock inmediato en el suministro. Analistas de Capital Economics advierten que ataques contra Irán podrían disparar los precios del petróleo y amenazar con impulsar la inflación global, afectando las decisiones de los bancos centrales sobre tasas de interés.
Las acciones estadounidenses terminaron la jornada del jueves a la baja, reflejando la cautela generalizada en los mercados financieros. La protección del flujo de petróleo a través del Estrecho de Ormuz se considera una prioridad, lo que subraya la importancia de una solución diplomática o, en su defecto, un plan militar para salvaguardar el suministro.
