La Corte Suprema de Estados Unidos ha limitado la autoridad del presidente Donald Trump para imponer aranceles, pero ¿qué significa esto para los precios que los consumidores pagan a diario? Según expertos, el impacto directo en los precios que pagas por bienes de consumo es mínimo, ya que el presidente cuenta con otras herramientas arancelarias y no se espera que las empresas reduzcan sus precios.
Expertos económicos coinciden en que la decisión de la Corte Suprema tendrá un efecto casi nulo en los precios que pagan los consumidores. Stephanie Roth, economista jefe de Wolfe Research, afirma que "nada" cambiará para el consumidor. Esto se debe a que Trump aún posee otras facultades para imponer aranceles, como las leyes que permitieron aumentar los gravámenes al acero y aluminio, las cuales siguen vigentes.
Además, Trump anunció su intención de imponer un arancel global del 10% a las importaciones bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, una autoridad que no fue invalidada por la Corte. Incluso si las empresas que pagaron aranceles anulados obtienen reembolsos, es poco probable que estos se trasladen a los consumidores en forma de precios más bajos.
Scott Lincicome, vicepresidente de economía general y comercio en el Cato Institute, señala que las empresas son reacias a bajar precios y que esta situación les ofrece una "excusa perfecta" para no hacerlo. La Tax Foundation estima que los aranceles de Trump añadieron alrededor de $1,000 en gastos tributarios para el hogar promedio en 2025.
La tasa arancelaria efectiva antes del fallo era de aproximadamente el 10%, y actualmente se sitúa alrededor del 4.5%. Sin embargo, esta cifra podría volver a aumentar si Trump implementa aranceles globales bajo la Sección 122. Erica York, vicepresidenta de política tributaria federal en la Tax Foundation, destaca que muchas empresas no trasladaron completamente los costos de los aranceles anteriores a los consumidores. Por lo tanto, incluso si la tasa impositiva efectiva disminuye, no se anticipa una reducción drástica en los precios de la noche a la mañana.
La agenda arancelaria de Trump aún está en desarrollo, y los funcionarios no han decidido completamente cómo la reconstruirán. La incertidumbre sobre las futuras políticas arancelarias persiste, pero el impacto inmediato en el bolsillo del consumidor parece ser mínimo.
