El precio de los huevos en Estados Unidos ha experimentado una drástica caída, beneficiando enormemente a los consumidores que ahora pagan la mitad de lo que costaban hace un año. Sin embargo, esta bonanza para el bolsillo de los compradores se ha convertido en una crisis financiera para los productores avícolas, quienes se enfrentan a la venta de sus productos por debajo del costo de producción.
El invierno pasado, la gripe aviar diezmó las poblaciones de aves ponedoras en EE.UU., causando escasez y precios récord. En respuesta, los productores trabajaron arduamente para reconstruir sus rebaños y mejorar la bioseguridad. Este esfuerzo ha sido un éxito rotundo en términos de producción, pero ha generado un exceso de oferta. La Oficina de Estadísticas Laborales reporta que el precio promedio de una docena de huevos en supermercados es ahora de US$ 2.58, una cifra que representa aproximadamente la mitad de lo pagado hace un año.
La situación actual es un claro ejemplo de cómo la oferta y la demanda pueden generar escenarios opuestos. Mientras los consumidores celebran los bajos precios, los productores se encuentran en una encrucijada. El costo de producir una docena de huevos oscila entre US$ 0.98 y US$ 1.05, sin incluir costos operativos adicionales como empaque y transporte, que además han aumentado. Sin embargo, los precios mayoristas se sitúan en torno a los US$ 0.92, el nivel más bajo en tres años. Esto significa que las granjas están vendiendo sus huevos por debajo del costo de producción, lo que lleva a pérdidas significativas.
Productores como Mike Puglisi, de Puglisi Egg Farms, advierten que la situación es insostenible. Las granjas medianas y pequeñas son las más vulnerables. La combinación de pérdidas por la gripe aviar y los actuales precios bajos podría llevar a muchas explotaciones familiares a la quiebra. Expertos como Jada Thompson, de la Universidad de Arkansas, señalan que la desaparición de granjas reduciría la competencia y podría desencadenar futuras escaseces y aumentos de precios, reviviendo el ciclo de volatilidad.
Para mitigar estas drásticas fluctuaciones, la industria avícola aboga por el desarrollo y la implementación de una vacuna contra la gripe aviar. Aunque el Departamento de Agricultura de EE.UU. ha invertido en investigación, el uso de vacunas es controvertido, ya que muchos países exportadores no aceptan aves vacunadas. La esperanza es que herramientas como estas puedan brindar la estabilidad y la tranquilidad que la industria necesita para evitar futuros altibajos.
La recuperación de los hábitos de consumo, alterados por la escasez y los altos precios del año pasado, también será crucial. Se necesitarán precios bajos sostenidos para que los consumidores aumenten su demanda, un proceso que, según economistas, llevará tiempo.
