Veras pone en duda la necesidad de la Autopista del Ámbar
Maxwell Reyes
SANTIAGO.– El abogado y escritor santiaguero Ramón Antonio Veras, conocido como Negro Veras, puso en duda la necesidad de construir la autopista del Ámbar, al considerar que la actual conexión vial entre Santiago de los Caballeros y Puerto Plata resulta funcional, accesible y agradable para el tránsito y el turismo interno.
En un artículo de opinión, Veras recordó sus constantes desplazamientos por la carretera turística La Cumbre, una vía que, según expone, no solo cumple con la función de conectar ambas ciudades, sino que además ofrece un entorno paisajístico que sigue siendo uno de sus mayores atractivos.
Una ruta vigente entre Santiago y Puerto Plata
El escritor sostuvo que trasladarse hoy desde Santiago hasta San Felipe de Puerto Plata “no es cuestión del otro mundo”, sino un recorrido que puede realizarse como un paseo placentero, utilizado con frecuencia por ciudadanos que practican turismo interno y recreación a bajo costo.
En ese contexto, planteó la interrogante central de su reflexión: si la carretera turística Santiago–Puerto Plata es funcional, ¿para qué construir una nueva vía bajo el nombre de autopista del Ámbar?
Llamado a voces técnicas y ambientales

Veras aclaró que no posee los conocimientos técnicos para emitir una posición definitiva a favor o en contra del nuevo proyecto vial. Sin embargo, consideró indispensable que ambientalistas, geólogos e ingenieros especializados en infraestructuras expongan de manera pública y responsable su parecer sobre la conveniencia de la obra.
De manera particular, subrayó la importancia de que los defensores del medio ambiente se pronuncien sobre el impacto ecológico que implicaría la remoción de árboles y tierra en la Cordillera Septentrional.
Intereses y condiciones para su ejecución
En su análisis, el abogado también advirtió sobre la existencia de poderosos intereses económicos que podrían impulsar la construcción de la autopista del Ámbar con escaso debate público.
No obstante, precisó que, si la obra realmente llena un vacío de progreso, debería ser bien recibida por la sociedad, siempre y cuando se ejecute con recursos privados y en terrenos que no pertenezcan al Estado dominicano.





